Menos de lo que cuesta un café, ese es el precio de venta del emblemático hotel Fairmont Rey Juan Carlos I de la avenida Diagonal de Barcelona. Aunque la realidad es que a ese precio hay que añadirle la deuda que acumula de entre 70 y 100 millones de euros que deberá asumir su comprador.

Barcelona Project’s S.A., propiedad del príncipe saudí Turki Bin Nasser, es la dueña actual del hotel y busca quitárselo de encima antes de finales de año, que será cuando entre en concurso de acreedores, según ha revelado un inversor anónimo al diario El Confidencial.

Sin embargo, la operación es complicada porque “la propiedad del suelo y del edificio no es la misma, ya que los terrenos sobre los que se ha levantado el hotel son una concesión del Ayuntamiento de Barcelona, ha explicado otro inversor al que también le han ofrecido el establecimiento.

La deuda que acumula el hotel se debe a que la cadena de lujo Fairmont, cuando se hizo con los derechos de explotación del establecimiento, exigió una reforma de 46 millones de euros, que fue financiada con un préstamo a 12 años por Bankinter. El plan para hacer frente a esa deuda era elevar las tarifas y aumentar la ocupación, proyecto que se ha visto truncado por la crisis que atraviesa el sector debido a la pandemia.

Sin embargo, la deuda no es el único problema que acarrea el hotel, hay que sumarle una disputa judicial que mantiene Bin Nasser contra el empresario y expresidente del FC Barcelona Joan Gaspart por presunta estafa. El saudí interpuso una demanda en la que acusa a las empresas familiares de los Gaspart, Husa Hoteles y Banquetes Reunidos, de haber ocultado una deuda de 15 millones cuando se encargaban de la explotación del Complejo Real en Barcelona, que incluye el Hotel Fairmont Rey Juan Carlos I y el Palacio de Congressos.