La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha publicado un informe en el que hace balance sobre el impacto que ha causado la crisis provocada por la pandemia en la industria turística. En el mismo documento, la CEOE propone un plan bajo el nombre 'Tourism Fast Track', con una serie de recomendaciones con el fin de consolidar la reactivación del sector.

Según la CEOE, la crisis del Covid ha tenido un impacto de unos 100.000 millones de euros sobre el PIB turístico, colocando al 2020 definitivamente como el peor año de la historia del turismo español. Concretamente, la representación del turismo en el PIB nacional cayó del 12% en 2019 a menos del 5% en 2020.

A nivel empresarial, las ramas vinculadas al turismo perdieron de media más del 50% de su facturación en 2020. Según la Encuesta de Turismo de Residentes y de las Cuentas Satélite de Turismo, el gasto del turismo nacional se situó en 2020 por debajo de los 31.000 millones de euros, frente a los 55.908 millones de 2019, lo que supone una caída del 45,2%.

Diseño sin título   2021 06 02T174131.033

Según los datos de la CEOE, esta es la distribución del PIB en los dos últimos años y la prevista por la patronal para 2021:

Diseño sin título   2021 06 02T173948.880

 

El siguiente gráfico muestra la previsión de recuperación que estima la CEOE para el sector turístico en dos escenarios, uno pesimista y otro algo más optimista:

Diseño sin título   2021 06 02T174017.985

Recomendaciones de la CEOE

En cuanto a las soluciones propuestas por la CEOE para la reactivación del turismo, se centran en tres ejes:

  1. El apoyo financiero inmediato a las empresas: destinando al sector turístico un tercio de los fondos para la recuperación de la crisis o creando bonos de consumo.
  2. El relanzamiento de la industria: agilizando la vacunación, garantizando la movilidad segura —a través, por ejemplo, de la implantación del certificado Covid de la UE— o promocionando España como destino seguro.
  3. Un plan para la transición a la economía post-Covid: reduciendo los costes fijos de las empresas, congelando impuestos o estableciendo canales de comunicación para garantizar la transparencia en la asignación de los fondos europeos.