Leía el otro día, que el Reino Unido, había modificado sus normas de viaje por el COVID, en hasta en 50 ocasiones. Así, convendrán conmigo que no hay turoperador, ni línea aérea, ni hotelero, ni empresario, ni destino turístico, que pueda hacer un pronostico certero, o preparar su negocio, su plantilla, inversiones o promociones.

Y algo no muy distinto, le sucede a los clientes, que nos enfrentamos a un cambiante maremagnum normativo que nos puede hacer retrasar esas vacaciones soñadas otra temporada más.

Pero no queda otra que adaptarnos a esta realidad que no termina de cambiar hacia una normalidad más gestionable. Y es que, hasta mediados de septiembre, no sabremos si el Reino Unido modificará a la baja el semáforo

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