Verde que te quiero verde. Es el color del semáforo británico que todos queremos ver, pues ya sabemos que, en Canarias, si el Reino Unido se resfría, cogemos una pulmonía de aúpa.

Como quiera que el mundo entero ha sufrido la pulmonía llamada Covid, ahora que nos vamos recuperando, todos los ojos vuelven a mirar al Reino Unido, que, con sus altos índices de vacunación, nos insufló un optimismo que habíamos perdido.

Un optimismo que ha ido montado en una montaña rusa casi desde el primer día de esta espantosa pesadilla. Con efímeros semáforos verdes, con restricciones, cuarentenas, prohibiciones, comunicados erráticos de las autoridades, contradicciones entre los ministerios británicos, finalizando con una estrategia turística descaradamente nacionalista del gobierno de Boris Johnson (las staycations).

Y para colmo, llegó la variante india y mandó parar; si es que no ganamos para sustos.

Para seguir leyendo:
cajasiete