Personal de la Fuerza Aérea de Sri Lanka encontró una bomba de tubo cerca del Aeropuerto Bandaranaike, tras la serie de atentados que tuvo lugar ayer contra tres iglesias y tres hoteles de lujo, dejando a 290 fallecidos y a más de 500 heridos.

Según ha informado CNN, Gihan Seneviratne, portavoz de la Fuerza Aérea, indicó que se había hallado una tubería de PVC, de aproximadamente dos metros de largo, que contenía explosivos, cerca de la carretera que conduce a la terminal principal. El aeropuerto fue clausurado mientras los servicios especiales procedieron a detonar el artefacto.

Sri Lanka sufrió ayer una serie de atentados en las poblaciones de Colombo, Katana y Batticaloa. Los ataques principales se perpetraron contra tres hoteles de lujo, el Shangri-La, el Cinnamon Grand y el Kingbury, todos ellos ubicados en Colombo.

También, hubo una explosión en las cercanías de un establecimiento turístico, junto al zoo de Dehiwala, al sur de la capital. Otras tres detonaciones se perpetraron en tres iglesias, mientras que la última bomba estalló en una zona residencial de Dermatagoda, donde la policía realizaba una redada.

Entre las víctimas mortales se encuentran turistas que habían visitado el país asiático para disfrutar de sus vacaciones de Semana Santa. Por el momento, se han contabilizado ocho personas de nacionalidad británica, tres indios, dos turcos, un portugués y un número aún por cuantificar de holandeses y chinos.

Durante el día de ayer fueron detenidos siete sospechosos, aunque la investigación policial sigue su curso. Las autoridades, a su vez, decidieron cerrar redes sociales como Facebook y Whatsapp, así como ordenaron un toque de queda desde las 18.00 horas de ayer hasta las 6.00 horas de hoy, en hora local.