Ayer comí en un hotel 5 estrellas y sentí pena.

El mercado reclama conceptos que aporten valor a la experiencia.

El sector requiere más oficio para no depender de tanta incompetencia inconsciente (yo conozco a muchos profesionales que están abiertos para empresas que quieran y estén dispuestas a pagar).

Ayer la cocina estaba bien, como acostumbra en los últimos años la inversión faraónica, un chef mediático asesorando y repleta de personal.

Por el contrario, la sala abandonada. Vino de 4 euros a 7 euros la copa; protocolo de desbarasado inexistente (los vasos del agua que no bebimos todavía deben estar allí); personal sin oficio, hablando en tono alto, sin proxenia ni kinesia, uniformados con pantalón tejano y zapatillas (en un cinco estrellas urbano)... En fin, lo habitual de los últimos años: espacios en cinco estrellas con decoraciones de lujo, comida laboriosa y servicios de bar malo.
 

Camarera


Se habla de talento, pero no se invierte en él. Se forma mal al personal y lo forma cualquiera.

El cliente solo entiende de emoción y solo con oficio se puede transmitir emoción.

Sin oficio no hay pasión, sin pasión hay defunción, no hay autenticidad.

Sin autenticidad solo hay mediocridad. La mediocridad decepciona, no emociona. Si no emocionas no tienes más valor que lo que cuestas ... Y da igual que sea a tu cliente, tu empleado o a tu pareja ... Vas a perderlos en cuanto pase otro por su lado.

Después hay muchos que dicen aquello de "Qué suerte tiene con su..."

 

*Juanjo Martínez es empresario hostelero, consultor de F&B y conferenciante especializado en innovación y gestión gastronómica. Fundó y está al frente de LaLola & Co