La quiebra de Thomas Cook es un verdadero desastre para el turismo que afecta especialmente a España como país receptor, pero no es el preludio del diluvio universal que algunos predicen utilizando cifras erróneas.

Hay que destacar la de los clientes de TC que visitaron el año pasado destinos españoles y en consecuencia el número de turistas que están en riesgo. La cifra más manejada ha sido la de 7 millones, que fue el número de pasajeros transportados a España por las compañías aéreas del grupo en 2018, según Aena, que contabiliza entradas y salidas. Los turistas que pernoctan, lógicamente, no llegan ni a la mitad, gran parte de ellos con paquetes comprados a otros turoperadores.

Vinieron en los 105 aviones de las diversas compañías del grupo, de los cuales solamente los 35 de TC UK se han quedado en tierra. Tanto los de Condor, la filial alemana, como los de TC Escandinavia siguen operando. La reducción de capacidad aérea no llegara a los 2 millones de plazas, que podrían transportar a un máximo de un millón de turistas. Además hay que tener en cuenta que para la próxima temporada de verano una gran parte de esas plazas serán ofertadas por otras compañías.

Los destinos más dependientes de Thomas Cook UK están en Canarias; especialmente, Tenerife tendrá dificultades a corto plazo, pero en Baleares tienen meses hasta la próxima temporada para ajustar oferta y demanda.

Pabellón de las Islas Canarias, Fitur 2019 | Foto: Tourinews

Pabellón de las Islas Canarias, Fitur 2019 | Foto: Tourinews

El Parlamento Británico ha abierto una comisión de investigación sobre el asunto en la que saldrán acusaciones contra los directivos por haberse embolsado altos salarios y “bonus” con la empresa en dificultades. Pero de ahí a acusarles de no haber identificado las transformaciones que estaban teniendo lugar en el  mercado, hay un trecho. Claro que las habían identificado, son ejecutivos competentes, pero no tuvieron tiempo de ejecutar las medidas necesarias. Dos decisiones que tomaron hace más de diez años han pesado como una losa sobre los resultados de la compañía: la fusión, más bien adquisición, de MyTravel (2007), un touroperador grande en las cifras pero ineficaz y con una clientela de rentas bajas cuyo cadáver no pudieron enterrar, y la de integrar la red de tiendas de la COOP para mantener abiertas en la calle 500 agencias físicas, ahora adquiridas por el grupo Hays. Los escasos beneficios operativos  de 2015, 16 y 18 no bastaban para el pago de la deuda que en el momento de la quiebra era de unos dos mil millones de euros según el Financial Times.

Las patronales aseguran que en España habrían dejado impagados por importe de unos doscientos millones de euros – incluyendo no solo hoteles sino todo tipo de proveedores. Las Administraciones han comprado inmediatamente la cifra al no disponer de otra mejor. Dicha cantidad  se reducirá con los pagos de la Aviación Civil británica, con fondos de  ATOL y de ABTA (Asociación Británica de Agencias de Viajes) y de sistemas similares de otros países que pagarán las estancias de los británicos alojados en el momento de la quiebra.

Parlamento britanico

 

La venta de los activos generará escasos ingresos. Los aviones tienen un promedio de 11 años y están arrendados o en fórmulas semejantes. Solo los derechos de aterrizaje y despegue en Gatwick tienen un valor elevado. La marca será previsiblemente adquirida por Fosun, la empresa china propietaria del 18 % de las acciones en el momento de la liquidación.

De las grandes cadenas hoteleras españolas, solo Iberostar  se verá afectada. Sus acuerdos globales con el grupo y especialmente con el turoperador alemán Neckermann fueron los motivos por lo que su propietario Miguel Fluxà intentara, hasta última hora, convertir su deuda en acciones de TC.

Meliá y Barceló no tenían cupos importantes con TC y RIU está unida a TUI.

La inmediata reacción del Gobierno Central, el Canario y el Balear ha impedido el uso político de esta situación, pero no es cierto que la Administración dedique 700 millones a paliar los efectos de la quiebra, sino que se trata de facilitar créditos temporales y reducción y devolución de tasas. El único dinero real es el dedicado a los empleados que se han quedado en paro y que no han podido ser recolocados, que son los verdaderos perjudicados por la quiebra.  El coste para el contribuyente no llegará ni a una décima parte de la mencionada cantidad.

 
EasyJet extiende la suspensión de vuelos a Sharm el-Sheij hasta finales de mayo
 
El paquete turístico no ha muerto. Su venta había incluso aumentado en los últimos años. Las familias inglesas, especialmente, y las alemanas, adquieren este producto por el precio, la seguridad del coste total y las garantías. Lo que está muriendo es la venta física en tiendas. Pero todas las compras online no son iguales. Las plataformas en casos como este se limitan a dirigir al cliente al proveedor del servicio. Tampoco desaparece el touroperador como demuestra la fuerte subida en bolsa de TUI, easyJet y Jet2Holidays, que ya había vendido el pasado año más paquetes que TC.

El principal grupo turístico mundial, TUI, ha reforzado su liderazgo gracias a una política de diversificación iniciada hace tiempo. Son propietarios del 50% de la cadena RIU, entre otros activos hoteleros, y de varios barcos de cruceros. Por otra parte, sus touroperadores son líderes en  los mercados alemanes e inglés- no así en el escandinavo liderado por el grupo Ving asociado a TC, precisamente el que ha logrado sobrevivir.

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La Directiva de la Unión Europea de 2015 de protección al consumidor en Viajes Combinados y su transposición a la legislación española en diciembre de 2018 garantizan que la agencia de viajes y el operador del servicio son responsables solidarios y tienen la obligación de contar con un seguro adecuado- que pagamos los clientes-, que en todo caso garantice la repatriación.

Recordemos finalmente que el sector turístico ha salido reforzado de todas las crisis. Su capacidad y rapidez para acomodarse a las nuevas realidades es superior a la de cualquier otro sector.