Las compañías de cruceros están teniendo problemas con la prohibición de navegar por Venecia (Italia) o atracar en su Terminal de Pasajeros. Y es que la ciudad de las lagunas sigue siendo uno de los principales reclamos para conseguir embarcar a clientes en travesías por el Mediterráneo y es una tentación muy grande no usarla en la publicidad.

El problema se produce cuando los pasajeros se sienten engañados y reclaman a las autoridades. Y este ha sido el caso de Royal Caribbean International, que ha recibido una sanción por parte de la Autoridad de Regulación de la Publicidad de Reino Unido (ASA).

La entidad regulatoria le ha dado un tirón de orejas por dos anuncios "engañosos" que implicaban que sus cruceros partían de Venecia, cuando en realidad, lo hacían desde Rávena, ubicada unos 200 km al sur (más de dos horas en coche).

El denunciante protestó por la forma en la que se describía el puerto de salida: “Saliendo de: Venecia (Rávena), Italia”. Pese a que la naviera defendió que la prohibición de atracar en Venecia les ha obligado a "utilizar cualquier puerto de cruceros alternativo disponible" y que esta nomenclatura es "una práctica común en la industria de los viajes y es bien entendida por el consumidor medio"; desde ASA han rechazado este alegato y le obligan a que los anuncios no vuelvan a aparecer de esta forma.

Rávena, una desconocida en Estados Unidos


En su defensa, Royal Caribbean también esgrimió que sus clientes procedentes de Estados Unidos sí que están familiarizados con Venecia, pero no con Rávena. "Sugirió que es menos probable que el consumidor reserve el crucero a no ser que Venecia ocupe un lugar destacado", reseñó ASA en su comunicado.

Por ello, la naviera propuso emplear la fórmula "Rávena (Venecia)", sin embargo, esto también fue descartado por la entidad de control publicitario al considerar que podría seguir llevando a confusión. Y es que ambos destinos no comparten siquiera región: Rávena pertenece a Emilia-Romaña, mientras que Venecia lo hace al Véneto.

Este dictamen puede plantear un serio problema para las compañías de cruceros, que habitualmente recurren a mencionar destinos más conocidos pese a que los puertos en los que hacen escala no se encuentran exactamente en dicho lugar. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de Civitavecchia y Roma, cuyo puerto es realmente Ostia; o Southampton y Londres.