El emblemático rascacielos neoyorquino Chrysler (319 metros de altura) está en venta. Al parecer, sus actuales dueños quieren deshacerse de esta propiedad por los elevados costes de mantenimiento y por la competencia de otros edificios nuevos, con todas las innovaciones tecnológicas incorporadas.

Tal y como ha informado National Geographic, el 90% de Chrysler es propiedad del fondo Mubadala, un grupo inversor de Abu Dhabi, mientras que el 10% restante pertenece al promotor inmobiliario estadounidense Tishman Speyer. Estos han contratado a la compañía de capital inmobiliario CBRE para poner el rascacielos en el mercado.

En este sentido, podría ser que el edificio acabara bajo el dominio de alguna cadena hotelera. Y es que, no sería la primera vez que una hotelera se interesa por un edificio histórico de estas características. En el caso de España, RIU se hizo con el Edificio España, el 11º inmueble más alto de Madrid, el año pasado. O también que el inmueble se convierta en un hotel independiente como es el caso el establecimiento de gran lujo Can Bordoy Grand House & Garden, que surgió de la rehabilitación de un emblemático edificio del siglo XVI, ubicado en el casco histórico de Palma (Mallorca).

En Nueva York, en el año 2014, se produjo una operación de venta similar a la del Chrysler con el Waldorf Astoria, uno de los hoteles más reconocidos del mundo, que pertenecía al grupo Hilton Worldwide. El establecimiento fue vendido por 1.955 millones de euros a la aseguradora china Anbang, a cambio, la cadena se reservó el derecho de operar el hotel durante los próximos 100 años.

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Mural Transporte y empeño humano, de Edward Trumbull, dispuesto en el techo del vestíbulo del rascacielos | Foto: CC BY-SA 4.0 Triplecaña

Por su parte, el Chrysler, de 77 pisos y construido entre 1928 y 1930, fue el edificio más alto del mundo hasta la edificación del Empire State (381 metros de altura), también ubicado en Nueva York, que le arrebató el título en 1931. Además, fue diseñado por el arquitecto William Van Alen.

El rascacielos fue la sede del fabricante de automóviles que le da nombre desde 1930 hasta mediados de los cincuenta, por ello en la construcción de la fachada del edificio se incluyeron algunos elementos aumovilísticos, como son los tapacubos o las gárgolas elaboradas con materiales utilizados para la automoción. 

En la actualidad, el edificio alberga oficinas y no puede visitarse por dentro, aunque sí se puede acceder al vestíbulo, donde se puede admirar su decoración art déco, hecha de mármol, granito y acero inoxidable. El techo, además, está decorado con el mural Transporte y empeño humano, obra de Edward Trumbull, que representa el progreso del transporte.

Torre  Chrysler la imagen de la derecha fue finalmente la que se construyó

Torre  Chrysler la imagen de la derecha fue finalmente la que se construyó