La cocina mediterránea siempre ha tenido y mantiene una buena valoración, no solo por su variedad, sino porque la repercusión de este tipo de alimentación en la salud es sin duda la mejor opción de alimentarse, y ese es el principal motivo para elegirla y ofrecerla.

Pero no hablamos solo de alimentos, también se puede y debe mencionar la manera de ofertar a los turistas experiencias como el enoturismo y no sólo las zonas vinícolas y sus caldos, ya que en España tenemos una muy buena trayectoria produciendo aguardientes y licores, que logran generar interés y que a nivel turismo no están explotados como debieran. Y sí, se pueden considerar saludables, ya que está demostrado, aunque tengan detractores, que estos productos con moderación no perjudican la salud. 

Tanto los hoteles como los restaurantes podrían aprovechar este tipo de productos ofreciendo a sus clientes, por ejemplo, menús/catas y maridajes tanto para los vinos como para esos aguardientes y licores.

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De igual manera, la diversidad de productos o elaboraciones autóctonas puede ser una mina para utilizar como propuesta, ya sea a nivel continuado o en jornadas específicas.

Y ante el pensamiento de que esos productos no pertenecen al grupo de los saludables, está la capacidad de un buen maridaje o composición de menús para que esa oferta esté considerada como equilibrada y saludable. Desde los detalles de bienvenida, con productos frutícolas de calidad, hasta los Desayunos, Meriendas o Postres compuestos de dulces o elaboraciones caseras, y no industrializadas, que mantengan unos niveles más altos de calidad y de recomendaciones saludables, volviendo a recordar que las frutas verduras y vegetales constituyen otro de los grupos de productos que pueden mejorar, en cuanto a la conveniencia de ser preferidos.

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Sin olvidarnos de la infinidad de productos ecológicos o de la elección de productos de temporada y de mercado de proximidad, para evitar productos sometidos a recolecciones tempranas que merman calidades, con el objetivo de ser transportados a grandes distancias sin perjuicios que limiten su utilidad por exceso de maduración.

Está comprobado que los clientes buscan los productos caseros y huyen de los industriales. Así pues, que la elección de la oferta contemple productos más saludables, aunque solo sea por la ausencia de procesos industrializados al utilizar un embutido, por ejemplo, ya que esto no indicaría la ausencia de controles de calidad, sería una estrategia que los clientes valorarían. Además, estarían dispuestos a pagar más por esas alternativas de productos de elección comprometida con la salud.