Mientras que la mayoría de aeropuertos secundarios españoles tiene grandes problemas para rentabilizar la inversión o atraer nuevas rutas aéreas, el de Teruel ha conseguido diferenciarse convirtiéndose en un centro de mantenimiento y de investigación aeronáutica. En esta infraestructura, aviones de gran tamaño como Jumbos, los Airbus 330 o los Bombardier llegan desde todos los lugares del mundo para permanecer durante largos períodos, ya sea recibiendo revisiones o esperando a ser vendidos. “Está claro que se ha acertado en el modelo de negocio. Si esto fuera un aeropuerto de pasajeros, sería uno más deficitario, pero en cambio se ha acertado en dar soluciones a una necesidad del sector”, resume Alejandro Ibrahim, director gerente de la instalación desde su apertura en 2013. Además, Ibrahim destaca que "en los próximos 20 años habrá que reciclar 12.000 grandes aeronaves” y cree que Teruel tiene “un papel muy importante que jugar". Este aeropuerto está actualmente gestionado por la Plataforma Aeroportuaria de Teruel (PLATA), un consorcio de propiedad pública. Un 60% pertenece al Gobierno de Aragón y el 40% restante está en manos del Ayuntamiento