Algunos piensan que por causa de la pandemia del Covid ha surgido la necesidad de ser sostenible en la gestión turística de las montañas y, en concreto, del Pirineo Francés; pero en realidad esto viene de antes, de cuando los diferentes actores locales de los valles de Louron y Larboust llegaron a la conclusión que la estación debería tener una hoja de ruta hacia un nuevo modelo de desarrollo y gestión turística.

La estación de la nueva generación que apuesta por un modelo de desarrollo razonable


Se podría afirmar que Peyragudes tiene claro que no puede ser competitivo si no es sostenible y parece ser que se cumple eso del “dicho al hecho”, o pasar de un greenwashing a un verdadero cambio, paso a paso, pero hay que tener en cuenta que para llegar al éxito, ante todo, hay que dar los primeros pasos y según veo ya se han dado.

Cabe señalar que el éxito del desarrollo de estos valles es poder vivir del turismo y, por tanto, se necesita tanto la conservación del entorno natural, rural y social como la satisfacción de la demanda turística.

Una de las ideas clave de este nuevo concepto de desarrollo, consecuencia también de un estudio en el 2019, fue la diversificación de todas las actividades recreativas durante todo el año y como resultado enfocándose más a la montaña 360º, lo que sin duda es una visión más sostenible y competitiva para la estación y los valles que la acogen, que son el recurso natural clave para el turismo y, por tanto, para sus visitantes.
 

Estación de esquí de Peyragudes | Foto: @ArturoCrosby

Estación de esquí de Peyragudes | Foto: @ArturoCrosby

Este estudio tiene en cuenta el modelo de alojamiento en función de la demanda, apostando por una mayor diversificación a la vez que por una gestión energética más eficiente.

Para un centro turístico de montaña, el clima es un factor clave que puede determinar su buen hacer y, obviamente, no queda otra que adaptarse y mitigar los efectos del cambio y crisis climática y es algo que se ha tenido en cuenta en el estudio ClimSnow (2020) lo que permite anticiparse a los posibles escenarios versus solo responder como hasta ahora.

Algunas actuaciones demuestran la hoja de ruta hacia un cambio de modelo más sostenible

Quizás es importante preguntarse por qué y para qué hay que ser sostenible si hasta ahora parecería que no ha hecho falta preocuparse por la naturaleza y sus recursos ni por la gente.

Pues, si bien esto de la “sostenibilidad” parece una moda, se ha convertido en una necesidad porque la demanda de recursos en estas últimas décadas ha crecido exponencialmente y, a ese ritmo, serán los propios visitantes junto con la población local los más afectados, ya que no podrán disfrutar de este extraordinario escenario natural.
 

Peyragudes | Wikimedia Commons (CC BY SA 3.0)

Peyragudes | Wikimedia Commons (CC BY SA 3.0)

Por eso es fundamental tener claro que, para ser exitosos, tener futuro y que la empresa pueda heredarse no queda otra que ser sostenible y como antes dije, no hay una carrera para llegar antes, sino que hay que avanzar a pasos y los primeros ya se han dado.

De hecho, la nueva dinámica de desarrollo de los Pirineos está basada en su riqueza natural, patrimonial, económica y humana; y se enfoca en torno a 5 conceptos clave: ecosostenibilidad, autenticidad, preservación, reunión y vivir, señalando que la gente vive todo el año en estos valles y hay que tenerla en cuenta y hacerla partícipe.

Pero para aclarar un poco más a que se refiere Peyragudes cuando habla de sostenibilidad, permítanme resumirlo en los siguientes puntos:

  1. Reducir su huella de carbono y como muchos destinos turísticos, la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero (CO₂) se producen en los desplazamientos hasta el destino y dentro del territorio. Pues en el pasado 2019 se inauguró un teleférico, el “Skyvall” que une la zona de abajo del valle, Loudenvielle con Peyrosude, reduciendo de una manera ostensible el tráfico de vehículos y, por tanto, de emisiones. Para dar una idea, se ahorró aproximadamente el paso de 46,650 vehículos, que se traduce en 236.000 toneladas de CO₂.
  2. Uno de los objetivos establecidos por Domaines Skiables de France (DSF), la cámara profesional de operadores de áreas de esquí, es conseguir cero emisiones de CO₂, a partir de 2037, así como en 15 años está previsto que todas las ratack que trabajan las pistas funcionen con hidrógeno.
  3. Medidas de gestión energética para conseguir un destacado ahorro en los diferentes equipamientos que está en sintonía con la ley de transición energética para el crecimiento verde.
  4. Por otra parte está el tema de gestión de la iluminación, tanto por ahorro, reduciendo significativamente el consumo eléctrico mediante escenarios de iluminación diferentes según ubicación, horario y temporada, como por reducir la contaminación lumínica, logrando así una sintonía con la Reserva Internacional del Cielo Estrellado del Pic du Midi.
  5. La nieve artificial permite una casi garantía de nieve y esta se produce de forma artificial, mediante un trasvase de agua desde  el valle de Ourcibat por tubería de 1.300 m para abastecer los 2 mini-embalses  de la estación,  hasta que se cierre el ciclo y esa agua vuelve por escorrentías y filtraciones tanto al ecosistema de montaña como al valle. Pero uno de los problemas con estos embalses, es precisamente fragilidad ambiental por insolación, temperaturas, etc. que hacen que crezcan una serie de algas filamentosas que entorpecen bastante la distribución o conducción del agua, que requiere unos costes extras a veces elevados, a veces con productos químicos, etc. y, sin embargo, Peyragudes ha optado por un proceso biológico de control de estas algas mediante la introducción de una carpa herbívora o carpa del amor (Ctenopharyngodon idella) que vive gracias a estos vegetales dañinos para las instalaciones y son capaces de ingerir una cantidad de algas equivalente a su propio peso y más, por lo que son muy bio-eficientes.
  6. Por supuesto no podemos obviar el dilema ambiental de los cañones de nieve, donde la sostenibilidad económica se enfrenta a la ambiental y es en este punto donde se debe plantear una solución.

 

 

Y puede que la pregunta más difícil sea adivinar cuál será el futuro de Peyragudes, como seguramente de muchas estaciones de nieve y montaña, no solo por la crisis climática y global, sino también por las motivaciones y expectativas de la demanda, de los usuarios, que teniendo en cuenta que se define por sus 365 días, la demanda turística fuera de la temporada de nieve es mucho más exigente en cuanto a motivaciones y expectativas verdes, por la naturaleza y la sostenibilidad lo que condiciona sin duda su futuro inminente.

Estoy convencido de que en un futuro próximo si se quiere seguir viviendo de la actividad turística en estos valles, no queda otra que implementar un desarrollo y sobre todo una gestión sostenible, donde se enfatice la preservación y mejora de la calidad del ecosistema, base de la subsistencia turística, pero es una labor  que obliga a todos, incluyendo también los visitantes, los usuarios, ya que se son beneficiarios.

Ya se han dado los primeros pasos que son la clave para ese futuro y desde luego es la mejor señal para un cambio más verde, ¡a mejor!

 

*Arturo Crosby es editor de Natour magazine.