Al noreste de la India, en el Parque Nacional Kaziranga, los guardabosques pueden disparar y matar a los cazadores furtivos con el fin de proteger a los rinocerontes. 

Esta medida ha provocado que en 2015 fueran asesinadas más personas, un total de 23, que estos animales, 17. Sin embargo, mediante esta medida drástica se ha logrado que si hace cien años solo quedaban unos cuantos ejemplares de rinoceronte, se hayan alcanzado actualmente los 2.400. 

El cuerno de estos mamíferos puede alcanzar precios muy altos en el mercado negro. En países como China y Vietnam se vende como una cura milagrosa par diferentes males como el cáncer o la disfunción eréctil. 

Uno de los guardias ha explicado que "la instrucción es que cuando vemos a los cazadores furtivos, debemos cazarlos. Siempre que veamos a los cazadores furtivos o a cualquier otra gente durante la noche, se nos ordena que les disparemos”.

Por su parte, el director de la instalación, Satyendra Singh señala que: “primero les damos una advertencia: ¿quién eres? Pero si ellos disparan nosotros tenemos que matarlos. Pero primero tratamos de arrestarlos, para obtener información de con quién están vinculados, quiénes son los otros miembros de la banda”.