Michael O’Leary, el icónico y polémico director ejecutivo del grupo Ryanair (Ryanair, Lauda, Buzz y Malta Air), ha puesto fecha límite para encontrar un sucesor que le releve. El directivo, que lidera la compañía desde 1994, se encuentra actualmente negociando una extensión de su contrato que finaliza en 2028.

Según informa Financial Times, planea que su salida definitiva de la compañía se puede producir en un horizonte de entre cinco y diez años, aproximadamente para 2035. A sus 64 años, bromeó con que no desea trabajar hasta los 90 años y recordó que su actual contrato incluye un sustancioso bonus de 100 millones de euros si logra alcanzar objetivos específicos de rendimiento.

De cara al futuro, O'Leary propone una transición gradual que incluya un periodo de formación de dos años para su sucesor, sugiriendo que la empresa podría beneficiarse de un liderazgo “más amable y comprensivo” que se aleje de su estilo confrontativo. A pesar de reconocer que la sucesión representa un riesgo para la cultura de la compañía, centrada en el ahorro de costes, el directivo confía en que la próxima generación de líderes asuma el mando.