Belinda Benett es parte de la historia de la industria de cruceros al convertirse en la primera mujer de raza negra en ser capitana. Forbes ha recogido la historia de esta pionera que ha dedicado toda su vida a navegar. Su desempeño profesional le ha valido ganar la Medalla de la Marina Mercante por Servicio Meritorio, otorgada por Reino Unido.

Nacida en Santa Elena, una isla en medio del atlántico dependiente de Reino Unido, Benett siempre estuvo muy ligada al mar y con tan solo 17 años comenzó a trabajar en el RMS St. Helena, el barco que conecta su lugar de origen con Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y único medio de transporte para acceder o salir de la isla.

Benett recuerda su formación como cadete como algo muy duro ya que los oficiales le exigían más que a otros: “Me negué a romperme”. Posteriormente, trabajó durante dos años en una compañía de yates para servir en la compañía de ferries Steam Packet, que opera en la Isla de Man.

Tras terminar su formación y no tener éxito en la industria de yates probó suerte en los cruceros. En 2005 obtuvo su trabajo en Windstar Cruises. A partir de ahí comenzó su carrera en esta pequeña compañía de cruceros en la que en enero de 2016 hizo historia al convertirse en la primera capitana de raza negra y hacerse cargo del MSY Wind Star, un buque con capacidad para 148 pasajeros y 101 tripulantes que navega en el Caribe, durante el invierno, y por Europa en verano.

Comenta que desde entonces mantiene una política de “puente abierto”, por lo que permiten a los cruceristas visitarle en el puente de mando.

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Benett junto a su tripulación |Foto: Forbes

Añade que le gusta pensar que es un modelo para otras mujeres y quiere animarlas a que salgan al mar. Admite que se ha incrementado el número de mujeres que trabajan en el sector, pero que la incorporación “no es lo suficientemente rápida”. Asimismo, recomienda trabajar duro, ser fuerte y no permitir que nada te detenga.

La situación de la mujer en la industria

El mundo de los cruceros se ha resistido a las mujeres, de hecho, hasta la década de 1970, muchas academias marítimas no admitían a féminas. No fue hasta 2007 cuando aparecieron las primeras capitanas de cruceros. Estas pioneras han abierto camino hasta la actualidad en la que las mujeres representan entre el 18 y el 20% de la fuerza de trabajo en la industria.

No obstante, aún queda mucho por hacer ya que hay poca presencia femenina en los escalafones superiores (representan el 5,4% de los oficiales) y sólo una docena de ellas capitanean buques con capacidad para más de 300 pasajeros.