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La propuesta del grupo chino Wanda de llevar a cabo una gran promoción inmobiliaria en Campamento, sin incluir en la misma casinos me refuerza en mi opinión de que nunca hubo posibilidad real de que Eurovegas se instalara en Alcorcón. La inversión de 30.000 millones de euros y la creación de 260.000 puestos de trabajo no pasaban de cebos que Adelson y su gente ponían a los Gobiernos regional y nacional, para que hicieran una serie de concesiones propias de repúblicas bananeras. A cada paso que se avanzaba las demandas se ampliaban. Todo se aceptaba, especialmente por el Gobierno de Ignacio González con la esperanza milagrera de mejorar las horrorosas cifras de paro y la desesperación de la población en aquel 2011, cuando se iniciaron las negociaciones.


La excepción a la ley antitabaco en los locales de Eurovegas era la menor de las exigencias, que incluían lo que el New Yorker califico de peticiones extravagantes como modificaciones en la ley de enjuiciamiento civil para facilitar el cobro de deudas de juego y del impuesto sobre la renta para que las ganancia tributaran solo en el país e residencia, suprimir la necesidad de identificación en las apuestas de los ?junkets?, intermediarios de los grandes jugadores, lo que hubiera facilitado el lavado de dinero negro, reducción del impuesto de juego del 45 al 10%, facilidades en los visados y prohibición del juego on line en Madrid. Estoy seguro de que los asesores del señor Adelson le informaron de que algunas de ellas eran de imposible cumplimiento no ya por la normativa española sino también por la europea.


Los bancos españoles, atrapados por la burbuja del ladrillo no estaban en condiciones de levantar el dinero- Las Vegas Sands solo se comprometía a aportar un tercio del capital necesario- y la banca internacional sabía perfectamente las dificultades por las que estaba pasando Adelson en aquellos arduos años también para el sector del juego y cuando todavía no se había rentabilizado la gran inversión en el Marine Bay Sands de Singapur.


Lógicamente, como todo el mundo sospechaba, el secreto estaba en la inmensa operación inmobiliaria alrededor del resort. La lentitud prevista en las necesarias expropiaciones y el cambio de posición del Gobierno japonés que acepto autorizar el juego coincidiendo con la concesión de los Juegos Olímpicos del 2020, fueron factores determinantes, según ellos mismos, para abandonar su proyecto madrileño y optar por un desarrollo japonés o coreano, del que aún no sabemos nada.


La segunda milonga era la que se refería a los innumerables chinos que se desplazarían a Madrid para jugar. Es cierto que los chinos son los mayores jugadores del mundo tanto en número de personas como en las cantidades jugadas, pero la escasez de vuelos directos y el correspondiente escaso número de chinos que viajan a España dificultaban ese sueño.


Podrían desplazarse a otros países europeos en los que el juego está autorizado, la mayoría, y que como es el caso de Francia o Italia, tienen muchos más turistas chinos que España. Sin embargo, de momento los chinos se desplazan a jugar a Macao, única ciudad china en la que el juego está permitido y a donde acuden cada año más de 20 millones de turistas del continente.


Fue precisamente Adelson uno de los que modernizó el juego en Macao cuando en 2004 abrió el Sands con espectáculos musicales, tiendas, Palacio de Congresos, etc. Otros le siguieron, de tal manera que en 2013, el juego facturó en la ex colonia portuguesa más de 40.000 millones de euros, antes de que el Gobierno chino impusiera enérgicas medidas contra la corrupción, con la consiguiente caída de la facturación, que aun así fue el pasado año cinco veces superior a la de Las Vegas Strip.


Los chinos han empezado a desplazarse para jugar a otros lugares con menores controles como Corea el Sur, Vietnam, Camboya , Filipinas, Malasia y ahora Japón, y por supuesto Singapur, con el ya mencionado Marina Bay Sands.


Pero la gran novedad de este año es la inauguración del Hotel Casino ?Tigre de Cristal? promovido por el magnate del juego de Macao Lawrence Ho dentro del proyecto Primoskry Krai, a 50 kilómetros de Vladivostok y 25 del aeropuerto. Hotel casino, con una inversión de 560 millones de euros y que sería el comienzo de un proyecto de un área de juego de 620 hectáreas y que incluiría 16 hoteles casino con una inversión total cercana a los 3.000.- millones de euros.


Las autoridades rusas fomentan las inversiones en el este, no solo por escaso desarrollo de la zona sino también por las sanciones y la debilidad económica de la Unión europea. Ofrecen el sistema fiscal al juego más bajo del mundo, exenciones fiscales hasta 2020 de los ingresos de actividades diferentes del juego y una mano de obra cualificada y barata.


Cierto es que en invierno es fácil llegar a los veinte bajo cero, pero eso a los verdaderos jugadores no parece importarles. Los promotores confían en que los chinos, de nuevo, representen un ochenta por ciento del negocio. 


En la isócrona delimitada por tres horas de vuelo viven 300 millones de potenciales jugadores. Beijing, dentro de esa isócrona, como todo el norte de China, está más cerca de Vladivostok que de Macao como lo estan Tokio o Seúl.


Parece que el juego tiene más futuro en Vladivostok que en Madrid, al menos en lo que a los chinos se refiere.