La vida de 30 ballenas belugas del parque acuático Marineland de Ontario (Canadá) pende de un hilo. Los propietarios del parque temático, que cerró sus puertas en 2024, intentan presionar al Gobierno de Canadá con un ultimátum: si no obtienen financiación para mantenerlas o el permiso para venderlas, las sacrificarán.

Desde 2019, el país norteamericano impide criar o mantener en cautividad a cetáceos, si bien, permitió a aquellos que ya contaban con licencia seguir operando. Este fue el caso de Marineland que, sin embargo, tomó la decisión de cerrar tras una importante caída en el número de visitantes.

Si bien la treintena de cetáceos sigue habitando en el parque, los dueños del recinto se han propuesto deshacerse de ellas vendiéndolas a un homólogo chino. No obstante, esta opción fue rechazada por el Ministerio de Pesca y Océanos el pasado septiembre, ya que la citada normativa de 2019 también prohíbe la exportación de estos animales a otros países para su uso con fines de entretenimiento.

Ante esta negativa, los propietarios de Marineland han lanzado un órdago: solicitan fondos federales para compensar la carga económica que supone su mantenimiento, en caso de no recibirlos, sacrificarán a los animales. Si bien la fecha límite planteada era el 7 de octubre, aún no han ejecutado su amenaza, aunque la preocupación entre grupos ambientalistas crece.

ONG como World Animal Protection Canada instan a las autoridades a intervenir, ya que la vida de los animales está en peligro, y apuestan por la opción de los santuarios, donde las ballenas podrían vivir en semilibertad. Por ello, reclaman que se evalúe “la situación en Marineland y, si es necesario, tomar posesión de los animales para prevenir mayores sufrimientos”.

Esta situación crítica, afirman, abre el debate sobre cómo se deben implementar las prohibiciones de espectáculos marinos garantizando el futuro y el bienestar de los animales. “Es necesario dar una respuesta coordinada entre gobiernos, expertos, santuarios y zoológicos progresistas para garantizar que cada animal tenga un destino humano y seguro”, concluyen.