Nuevos imprevistos se suman al proyecto de remodelación del hotel RIU Maspalomas Oasis, ubicado en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, al sur de la isla de Gran Canaria.

Tras superar un bloqueo de más de cinco años que ha llevado a conflictos entre las entidades locales, insulares y autonómicas y requirió la intervención del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, el establecimiento de la hotelera balear inició sus obras de remodelación el pasado mes de abril.

Ahora, la sombra de la paralización pesa sobre las obras de remodelación de este establecimiento hotelero que fue construido en 1969 y adquirido por RIU en 1997. Actualmente la Fiscalía está investigando si los trabajos que se realizan para poner a punto este hotel están ocupando suelo público y están afectando al Palmeral del Oasis, un espacio protegido por la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas.

Como parte de la investigación, propiciada por la denuncia del colectivo ecologista Turcón, la Guardia Civil se personó durante la pasada semana en las dependencias de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana para solicitar información del expediente de la licencia concedida a RIU. Esta visita policial ha desatado las alarmas, haciendo temer una posible paralización cautelar de las obras, tal y como piden los ecologistas.

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Un destino que debe ser renovado

José María Mañaricúa, presidente de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), explica a Tourinews que “sería inaceptable una paralización”. Cree que “en los próximos 30 ó 40 años” todos los establecimientos hoteleros de la zona del Oasis, a la que califica como “la milla de oro de Gran Canaria” necesitarán renovación.

“Necesitamos hoteles de más calidad, si no se renueva, se perderá la calidad que exigen los turistas, algo que un destino como Gran Canaria no se puede permitir”, esgrime. Detalla que una zona tan turística como el Oasis de Maspalomas cuenta, por ejemplo, con un centro comercial de más de 40 años.

Por último argumenta que “una declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) no puede paralizar una actividad económica como el turismo que genera riqueza”.

Efectos colaterales

Un posible nuevo retraso en las obras, previstas actualmente desde el 16 de abril 2018 hasta septiembre 2018, no sólo afectaría a RIU Hotels & Resorts, sino que también tendría efectos negativos para algunos de los establecimientos que le rodean, todos ellos de 4 y 5 estrellas. Y es que no es lo mismo ofrecer una habitación con vistas al mar en una zona tranquila y libre de ruidos, que ofertar una suite con vistas a un solar en obras con los ruidos que esto conlleva.

Estas molestias son aún más flagrantes si se tiene en cuenta que alguno de estos establecimientos como el Seaside Palm Beach, ha planificado y acometido reformas aprovechando el inicio de las obras de los “vecinos”.

Los tres establecimientos que rodean al RIU Oasis Maspalomas y podrían verse incomodados son:

  • Lopesan Costa Meloneras. Este hotel fue construido en 2000 y toda su fachada este está orientada a la parcela de RIU con lo que cierto número de sus habitaciones se ve afectada por las obras.
  • IFA Faro. También perteneciente a Lopesan Hotel Group no ha acometido ninguna reforma y no hay obras previstas a corto plazo, tal y como han confirmado desde su departamento de comunicación. Todo y pese a que otros hoteles de la misma marca y ubicados en la isla de Gran Canaria como el IFA Catarina, el IFA Continental y el IFA Beach han concluido sus procesos de remodelación en los últimos años. Su su fachada norte, que incluye su entrada principal, da a la parcela en obras.
  • Seaside Palm Beach: El hotel ha permanecido cerrado del 4 de junio al 13 de julio, realizándose mejoras en la piscina principal, la pintura de la fachada interior, reparaciones en el solárium, recolocación de equipamientos y una reorganización del buffet. Desde el establecimiento explican que al ser informados sobre la reforma del RIU Maspalomas Oasis decidieron “minimizar el efecto y la molestia” a sus clientes, así que tanto propiedad como dirección acordaron cerrar el hotel “durante un período de 6 semanas”.