El Ayuntamiento de Barcelona ha prohibido la utilización de segways en la zona cercana a la playa hasta el 1 de octubre, debido a los inconvenientes que crean a los habitantes locales y a la falta de homologación de muchos de los aparatos. El consistorio toma esta medida provisional ya que no sabe cómo afrontar la proliferación de vehículos que hasta hace poco no circulaban por la ciudad y debe desarrollar una regulación propia ya que no puede fijarse en ejemplos de otros países, pues son inexistentes hasta la fecha. Mediante moratorias y regulaciones parciales el gobierno local quiere controlar el uso de estos dispositivos, mientras establece diálogo con los diferentes sectores implicados. La multa por conducir un segway en la zona marítima será de 90 euros, aunque podría alcanza los 1.000 euros con la acumulación de otras conductas motivo de sanción como la conducción temeraria o la conducta incívica. La medida se ha tomado a raíz de las quejas de vecinos y transeúntes. Otro tipo de vehículos eléctricos más pequeños se podrán utilizar siempre y cuando estén homologados