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El estado de salud de los nueve delfines que permanecen en un delfinario clausurado de Cancún (México) sigue siendo motivo de preocupación, mientras las autoridades analizan cuándo sería seguro trasladarlos a santuarios marinos. El recinto, conocido actualmente como Dolphin Connection, fue durante años un importante atractivo turístico de este destino mexicano, pero permanece cerrado desde octubre de 2025.
Dos evaluaciones veterinarias realizadas en distintos momentos de 2026 reflejan la complejidad de la situación. Entre los problemas detectados figuran enfermedades crónicas, lesiones oculares y bucales, desgaste dental, alteraciones metabólicas y respiratorias y otros trastornos que afectan a varios de los ejemplares. Mincho presenta además un carcinoma de células escamosas que afecta aproximadamente al 70% de su lengua y su estado es considerado especialmente crítico.
Según recoge Mongabay Latam, uno de los informes fue elaborado para la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por la veterinaria independiente Heather Rally, quien concluyó en abril que ninguno de los nueve delfines reunía entonces las condiciones necesarias para afrontar con seguridad un traslado. La especialista señaló la existencia de enfermedades activas o progresivas y la necesidad de una mayor estabilización antes de valorar su adaptación a un entorno marino.
La situación comunicada posteriormente por Profepa es algo más favorable, aunque no despeja el futuro de los animales. La autoridad sostiene que actualmente se encuentran estables, aunque con pronóstico reservado, y asegura que desde el cierre del recinto no ha muerto ninguno de los nueve, frente a los 16 fallecimientos registrados allí entre 2018 y 2025. También señala mejoras en la calidad del agua, la limpieza de los estanques, la atención veterinaria, la vigilancia y el enriquecimiento ambiental, pero considera que trasladarlos prematuramente podría poner en riesgo su vida.
El traslado, por tanto, continúa sin fecha ni destino concretos. El proceso contempla evaluar individualmente la estabilidad clínica, la capacidad física para soportar el desplazamiento, la adaptación a las condiciones del mar y su comportamiento posterior. A ello se suma la falta de un marco regulatorio definitivo para la transición de los mamíferos marinos mantenidos en cautividad en México. Mientras tanto, los nueve delfines permanecen en las instalaciones de Cancún, a la espera de determinar si un cambio de entorno puede convertirse finalmente en una mejora para su bienestar.
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