México ha dado un paso sin precedentes en materia de bienestar animal con la liberación de 350 delfines que vivían en cautiverio y participaban en espectáculos acuáticos. La medida, impulsada por la llamada Ley Mincho, supone el fin de los shows con mamíferos marinos y abre una nueva etapa para estos animales, que serán trasladados a santuarios y corrales marinos bajo cuidados especializados.

Según informa Subrayado MX, la nueva normativa prohíbe expresamente las acrobacias, la reproducción con fines comerciales y la llegada de nuevos ejemplares a instalaciones de cautiverio. También elimina el uso de estanques de hormigón (concreto) y fija un plazo máximo de 18 meses para reubicar a los delfines en espacios de agua salada, con atención veterinaria de por vida.

La ley debe su nombre a Mincho, un delfín que sufrió un grave accidente en 2020 durante un espectáculo en la Riviera Maya y que, pese a su estado, fue obligado a seguir actuando. La difusión posterior de las imágenes generó una fuerte indignación social y dio impulso a una iniciativa legislativa promovida por la organización Animal Heroes.

Durante décadas, los delfines en México fueron utilizados como atractivo turístico, obligados a realizar rutinas en piscinas reducidas y en condiciones alejadas de su hábitat natural. Con esta decisión, el país busca corregir esa práctica y alinearse con una tendencia internacional que prioriza el respeto a la vida marina.

El Gobierno mexicano subraya que la Ley Mincho marca un antes y un después en la protección de los mamíferos marinos y refuerza el compromiso del país con un modelo turístico más ético y sostenible, en el que el bienestar animal deja de ser un eslogan para convertirse en una obligación legal.