La expectación por el eclipse solar del próximo 12 de agosto en Mallorca ha desatado una avalancha de propuestas para seguir el fenómeno desde el mar, pero no todas juegan limpio. Mientras la patronal del chárter náutico balear ha optado por congelar precios pese a tener ya reservada la mitad de su flota, comienzan a proliferar paquetes turísticos irregulares que llegan a superar los 6.000 euros por persona.
La Associació d’Empresas Chárter de les Illes Balears (ACIB) ha lanzado una advertencia clara ante la aparición de estas ofertas “pirata”, muchas de ellas comercializadas a través de plataformas intermediarias que subcontratan servicios sin conocer —o sin respetar— la normativa náutica vigente. Según su presidente, Pedro Gil, hasta el 90% de este tipo de propuestas subcontratadas presenta algún tipo de irregularidad, un fenómeno que se ha intensificado con la oportunidad de negocio que supone el eclipse.
Tal como recoge Última Hora, uno de los errores más comunes es vender plazas por pasajero cuando el chárter se alquila por embarcación, salvo excepciones muy concretas como ferris o golondrinas. A ello se suman incumplimientos habituales como la ausencia de puntos autorizados de embarque y desembarque o la falta del número de registro oficial, obligatorio en toda publicidad online, al igual que ocurre con las viviendas turísticas.
La patronal trabaja junto a la Conselleria del Mar para combatir este alquiler ilegal y ha detectado ya más de 40 plataformas que no cumplen con la normativa autonómica. El problema se agrava por la reciente entrada en vigor de una normativa estatal que permite, por primera vez, alquilar embarcaciones de uso particular hasta tres meses al año, una medida que choca frontalmente con la legislación balear, que prohíbe ese uso turístico por motivos de seguridad marítima y protección ambiental.
Este pulso legal sigue abierto en los tribunales. El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) ha rechazado suspender cautelarmente el decreto autonómico, al considerar que debe prevalecer el interés público. Mientras asociaciones de propietarios, plataformas del llamado “Airbnb náutico” y el propio Gobierno central mantienen sus recursos, el sector insiste en un mensaje claro para locales y turistas: ante el eclipse, conviene asegurarse de que la experiencia elegida sea tan segura y legal como inolvidable.






