Escucha el artículo ahora…
Las Islas Baleares avanzan en los preparativos para el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026, con el foco puesto en garantizar una observación segura y evitar riesgos asociados a la movilidad, la protección civil y la presión sobre espacios naturales. La comisión creada para coordinar el evento ha fijado ya las primeras directrices y ha dejado clara una decisión clave: el fenómeno no se utilizará como reclamo turístico.
Esta cautela responde al temor de que las islas, ya al límite en plena temporada alta, reciban una avalancha de aficionados a la astronomía. Las autoridades alertan de que el eclipse coincide con uno de los momentos de mayor afluencia del año y de que zonas especialmente sensibles, como la Serra de Tramuntana, podrían sufrir una saturación extrema y graves problemas de tráfico.
El mejor punto de observación se situará previsiblemente sobre el mar y en tramos de la costa de la Tramuntana, lo que incrementa la preocupación por el impacto en espacios protegidos y declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Para mitigar estos riesgos, se trabaja en un plan regional de emergencia y en un mapa con distintos enclaves del archipiélago —incluida la costa sur o miradores interiores— para repartir a los observadores.
La comisión recomienda centrar los esfuerzos en informar y concienciar a los visitantes que ya estén en la isla, en lugar de atraer a nuevos turistas. Las campañas de prevención y autoprotección se difundirán en varios idiomas y el Govern prevé habilitar una web informativa, de carácter técnico y poco promocional, dedicada exclusivamente al eclipse.


