El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado en rueda de prensa que espera que “no sea necesario” prorrogar el Estado de alarma, cuya vigencia finaliza el próximo 9 de mayo. De esta manera, la gestión de las restricciones sería asumida enteramente por las diferentes Comunidades Autónomas, aunque el Ejecutivo pretende seguir coordinándolas a través del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Por su parte, las comunidades podrán seguir imponiendo ciertas restricciones como el cierre de la hostelería, el comercio o las limitaciones de aforo. Eso sí, hay dos medidas que caerían automáticamente con el Estado de alarma: el toque de queda y los cierres perimetrales. Esto se debe a que afectan a derechos fundamentales recogidos en la Constitución, como la libertad de movimiento, que únicamente pueden limitarse en determinadas situaciones especiales.
 


 

De hecho, el segundo Estado de alarma que se decretó debido a la pandemia —el 25 de octubre de 2020— fue adoptado precisamente para imponer estas limitaciones de movimiento con el objetivo de frenar la propagación del coronavirus y, así, evitar posibles recursos judiciales a estas restricciones.

Según lo previsto, de no prorrogar el Estado de alarma, la limitación de movimiento entre comunidades o provincias se daría por finalizada, pudiendo los españoles retomar el turismo nacional.