En la madrugada del pasado miércoles, ha llegado a Cala Domingos, una playa en la costa este de la isla de Mallorca, una tortuga marina de la especie Caretta caretta, conocida como tortuga boba. Se trata de la sexta que ha arribado al archipiélago balear durante la temporada actual de desove y algunas han sido avistadas en zonas eminentemente turísticas, por lo que podrían despertar cierta inquietud en el sector ante un posible cierre de playas o acción similar.

No obstante, desde la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medi Natural del Govern de Islas Baleares han descartado dicho escenario. “No se prevé que haya una llegada masiva a ninguna playa”, han especificado desde la Conselleria en declaraciones a este diario. En este sentido, han explicado que no se contempla, por el momento, el cierre de ninguna playa y se mantendrá el protocolo habitual en caso de confirmarse nuevas nidificaciones.

Protocolo habitual
 

Desde el Govern están tratando de concienciar a los ciudadanos para que den aviso al 112 en caso de avistamiento de uno de estos animales. Posteriormente, en caso de que se confirme que ha habido una puesta de huevos, la Conselleria a través del departamento de Fauna Marina del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de Balears (Cofib), pone en marcha el operativo.

Se acordona una zona pequeña alrededor del nido, se pone un cartel informativo para que no se acceda a ese espacio y una serie de voluntarios vigilan la seguridad de los huevos 24 horas. Un porcentaje de dichos huevos se traslada al laboratorio donde son examinados e incubados hasta el nacimiento de las crías.
 


Una vez nacidas las tortugas, pasan al programa Head Starting, mediante el que se mantienen en laboratorio durante un tiempo estimado de un año para que cojan peso y, así, garantizar lo máximo posible su supervivencia una vez sean puestas en libertad.

¿Por qué se lleva a cabo todo este protocolo?
 

La tortuga boba es una especie catalogada como Vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y que no ha comenzado a desovar en el Mediterráneo occidental hasta principios del siglo XXI —según la propia Conselleria balear Medi Natural, “muy probablemente a causa del incremento de la temperatura del mar”—. Por ello, esta especie es objeto de un amplio programa de recuperación de fauna.
 


En el caso de Baleares, la primera nidificación de Caretta caretta registrada se produjo en Ibiza en 2019. Después de eso, no se había tenido constancia de ninguna puesta más, hasta este año, cuando han nidificado en Cala Millor (Mallorca), así como en las playas de Es Figueral, Santa Eulària des Riu y Salinas, en la isla de Ibiza, lo que deja un total de cuatro nidos activos.