En 2021, Francia prohibió los espectáculos con cetáceos, una decisión que desencadenó en enero de 2025 el cierre de Marineland, un zoológico ubicado en Antibes, en plena Costa Azul. Si bien el parque clausuró sus puertas a los turistas, en su interior quedaron encerrados doce delfines y dos orcas —Wikie (24 años) y su hijo Keijo (11)— que languidecen condenados a “una muerte segura” si no se hace nada, en palabras del ministro delegado de Transición Ecológica de Francia, Mathieu Lefèvre.

Si bien originalmente se quería trasladar a los animales a un santuario en Canadá, esto no ha sido posible. Tampoco han podido llevarlos a Grecia o Italia, que eran las otras opciones que se barajaban; mientras que Japón y EE.UU, quedan fuera de la ecuación, ya que los animales volverían a participar en espectáculos. Así, la solución que propone el ministro, que el otro día visitó las instalaciones y constató “el estado de degradación muy avanzado” de las piscinas, no es otra que enviarlos a Loro Parque, zoológico ubicado en Puerto de la Cruz (Tenerife).

 

Lefèvre remarcó que, para evitar “el escenario catastrófico” en caso de colapso de las piscinas, “la mejor y única solución para protegerlos y garantizar su bienestar” es coordinar la transferencia rápida de los cetáceos a España.

Loro Parque acepta, siempre que cuente con el visto bueno de España


Si bien no se actuará hasta que la operación cuente con el visto bueno del gobierno español, desde el Grupo Loro Parque ya han expresado su disposición de colaborar en el rescate de las orcas de Marineland “para garantizar su supervivencia”.

“Loro Parque tiene la voluntad y el firme propósito de colaborar con las administraciones públicas, ayudando y rescatando a Wikie y Keijo y ofreciendo todos sus medios para que estos animales no mueran y puedan ser acogidos de forma permanente y en condiciones que garanticen su protección y bienestar; pero para ello es necesario contar con el expreso visto bueno del Gobierno de España”, afirma Wolfgang Kiessling, presidente del grupo.

Desde la empresa subrayan que la operación no responde a intereses económicos y comerciales y que solo busca “evitar que Wikie y Keijo mueran en Francia sin una alternativa real”. La compañía recuerda que cuenta con un equipo de veterinarios, biólogos, cuidadores, especialistas en comportamiento animal y expertos internacionales con amplia experiencia en el manejo de cetáceos y que sus instalaciones han sido diseñadas para ofrecer un entorno seguro, estable y enriquecedor, con protocolos de atención permanente, control veterinario especializado y programas de bienestar basados en criterios científicos.

Oposición de grupos ecologistas


Por su parte, entidades como la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) han pedido al Ministerio para la Transición Ecológica español que "actúe con responsabilidad y coherencia, rechazando este traslado". Remarcan que distintas entidades y profesionales se han ofrecido a hacerse cargo de su cuidado hasta que puedan ser trasladados a un santuario marino y que autorizar esta importación no solo supondría un grave retroceso, sino que enviaría el mensaje de que "España está dispuesta a ignorar la ciencia, ceder ante intereses privados y perpetuar un modelo de explotación animal cada vez más cuestionado y abandonado en todo el mundo".