Nueva York (Estados Unidos) conmemoró este jueves el 25º aniversario de los atentados del 11 de septiembre con un espectáculo de drones que recreó las Torres Gemelas sobre la ciudad. El espectáculo, titulado "2.977 luces sobre el puerto de Nueva York", utilizará una luz por cada víctima y reunirá a artistas, productores, supervivientes, familiares y miembros de los equipos de emergencia vinculados al 11-S. Todo ello para rendir homenaje a un suceso que cambió el mundo, incluida la manera de viajar.
 


Un cuarto de siglo después, el impacto de aquellos atentados continúa siendo especialmente visible en la forma de viajar en avión. Antes del 11-S, los acompañantes podían llegar hasta las puertas de embarque y los pasajeros podían atravesar los controles con objetos que hoy resultarían impensables, como pequeñas navajas. Los ataques provocaron una revisión completa de los protocolos y extendieron por todo el mundo medidas como el control exhaustivo del equipaje, la restricción de acceso a las zonas de embarque y el refuerzo de la protección de las cabinas.

Estados Unidos creó la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) y en Europa se desarrolló un marco normativo común y organismos específicos de supervisión. La seguridad pasó además a abarcar no solo al viajero, sino también a los trabajadores aeroportuarios, los suministros y las propias aeronaves. Las puertas de las cabinas fueron reforzadas y los procedimientos de acceso se hicieron mucho más estrictos, mientras que sucesivos intentos de atentado llevaron a introducir nuevas medidas, como la obligación de retirar determinados calzados o las restricciones a los líquidos en el equipaje de mano.

911 memorial 1536673010ywt

Monumento nacional al 11 de septiembre en la 'Zona Cero'. | Foto: Petr Kratochvil.

El cambio tuvo también un impacto directo en la experiencia del pasajero y, por extensión, en los viajes turísticos. Los controles se hicieron más largos y los viajeros tuvieron que acudir a los aeropuertos con mayor antelación. Ángel París, profesor de Seguridad Aérea en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y Aeroespacial, cifra entre el 35% y el 40% la inversión destinada a seguridad dentro del total invertido en transporte aéreo en los últimos años.

La tecnología ha permitido posteriormente recuperar parte de la agilidad perdida. Actualmente, los nuevos escáneres permiten detectar sustancias en el equipaje sin necesidad de sacar determinados líquidos, mientras que los sistemas biométricos y de reconocimiento facial avanzan en distintos aeropuertos. El objetivo es que los controles sean progresivamente más rápidos y precisos, reduciendo las molestias para unos viajeros que durante años han tenido que adaptar sus rutinas a unas medidas de seguridad cada vez más exigentes.

Pero las amenazas también han evolucionado. Los ciberataques y el uso de drones para interferir en las operaciones aeroportuarias se sitúan ahora entre las principales preocupaciones de la aviación civil. Así, 25 años después de que el 11-S obligara a replantear por completo la seguridad aérea, el sector continúa en una carrera tecnológica para detectar nuevas amenazas sin convertir el paso por los aeropuertos en un obstáculo añadido para los millones de personas que cada año viajan, ya sea por motivos de ocio, personales o laborales.

Añadir Tourinews como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora