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La Fórmula 1 ha regresado a Madrid después de 45 años con una ocupación hotelera muy por debajo de las expectativas: del 70% durante el fin de semana. Si la previsión era alcanzar el 95%, el dato puede parecer decepcionante; sin embargo, quedarse solo con una parte de la fotografía podría resultar injusto para determinar el impacto final, ya que el precio de las habitaciones ha sido del doble o el triple de la tarifa habitual. Incluso, en algunos casos excepcionales, el coste por noche se había incrementado en un 75% con respecto al año pasado.
Los que quieren sacar punta del evento señalan la baja ocupación como un problema. Si bien es cierto que Match Hospitality, la agencia oficial del Gran Premio, ha reconocido que la ocupación global no ha subido de ese 70% y ha explicado el principal motivo. De acuerdo con la entidad, uno de los principales factores que explica la diferencia final entre las expectativas y la situación real ha sido que la propia organización había bloqueado miles de habitaciones con meses de antelación —5.000, para ser más exactos— y devolvió una parte importante hace apenas dos semanas. La liberación llegó demasiado tarde para que muchos establecimientos pudieran recolocar esas habitaciones, especialmente fuera del centro, y después de haber fijado tarifas muy superiores a las de 2025.
A ello se suma el fuerte encarecimiento del alojamiento. Durante el fin de semana de la carrera, las habitaciones de mayor categoría alcanzan entre 500 y 1.000 euros, mientras que las opciones más económicas se sitúan entre 200 y 400 euros. Ese nivel de precios ha desplazado parte de la demanda hacia otras fórmulas de alojamiento: según los datos de Booking, las búsquedas de viviendas en Madrid para el fin de semana del 11 al 13 de septiembre aumentaron un 41% respecto al mismo periodo de 2025. Los viajeros españoles concentraron el 37% de esas búsquedas, seguidos por Argentina, con el 15%, e Italia, con el 14%.
La Fórmula 1 también ha tenido un efecto de desplazamiento sobre otros negocios y acontecimientos. La llegada de la Vuelta a España a Madrid se trasladó a Granada y la Mercedes-Benz Fashion Week se aplazó una semana para evitar coincidir con el Gran Premio. Además, responsables comerciales del sector hotelero señalan que numerosos eventos corporativos adelantaron o retrasaron sus fechas ante la imposibilidad de asumir tarifas duplicadas o triplicadas. Así, parte de la demanda habitual de Madrid ha desaparecido precisamente durante el fin de semana en el que se esperaba una ocupación extraordinaria.
El contraste es especialmente relevante porque el impacto económico global previsto para el Gran Premio continúa siendo elevado. Un estudio de PwC estima una repercusión de 467 millones de euros, con la hostelería, el transporte y el comercio entre los principales beneficiarios. El caso de los hoteles, por tanto, no invalida el potencial económico del evento, pero sí deja una advertencia para futuras ediciones: una gran competición puede generar mucho valor sin necesidad de alcanzar una ocupación récord, aunque una estrategia de precios demasiado agresiva, la devolución tardía de habitaciones bloqueadas y el desplazamiento de otros eventos pueden impedir que ese potencial se traduzca en un lleno hotelero.
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