Túnez ha cerrado 2025 con cifras récord de turistas internacionales y un renovado posicionamiento en el mapa turístico global. Sin embargo, el reto ahora pasa por reforzar su atractivo en los mercados europeos y diversificar su modelo. Leyla Tecaia, directora de la Oficina Nacional de Turismo de Túnez para España y Portugal, analiza los desafíos del destino, el papel de la inversión y las oportunidades para crecer en calidad y sostenibilidad.
Pregunta (P): Túnez ha cerrado el 2025 con un récord de turistas internacionales. Sin embargo, gran parte provienen de países vecinos, como Argelia y Libia. ¿Qué les falta para atraer a los mercados europeos?
Respuesta (R): Es cierto, hemos alcanzado un nuevo récord a nivel internacional. Es verdad que los países vecinos se están llevando una buena cuota del flujo de turistas, pero tenemos nuevos mercados, como el chino o el brasileño. El norteamericano y el inglés están creciendo también. En Francia seguimos con números récord, que es uno de nuestros principales mercados. En cuanto a Europa Occidental, de donde procedía una buena parte de nuestro turismo hace muchos años, ellos mismos están reinventando el turismo. Y ahí nosotros tenemos que saber adaptarnos e invertir. Saber en qué mercado podemos volver a renacer rápidamente tras la pérdida que supuso la revolución y el COVID y volver a unos números más altos. Es cierto que tenemos también un trabajo que hacer con el mercado español, porque es muy dinámico, pero tenemos nosotros que volver a traerle productos específicos que le puedan interesar. De todas formas, ahora mismo estamos enfocados, no tanto en el volumen, sino en la calidad, en la diversidad y desestacionalización. Pero definitivamente, Túnez no tiene un problema de atractivo como destino turístico, su mayor desafío es la inversión.
P: ¿Y en qué segmentos son más necesarias esas inversiones?
R: Pues un poco en todos los segmentos. El turismo vive de la accesibilidad y de la conectividad y del transporte aéreo. El 90% del turismo occidental llega a este país por avión. El modelo de los vuelos charter en los países de Europa Occidental ha evolucionado: hemos visto que el viajero ya no es un viajero de paquete turístico, hay una buena parte también que viaja por su propia cuenta. La conectividad aérea necesita un apoyo, una inversión. Ya sea directamente a través de compañías aéreas, públicas o privadas, o a través de operadores que quieren establecer una programación aérea. El parque hotelero también tiene su ciclo, hay algunos hoteles que necesitan también una renovación.
P: Si las hoteleras españolas, que son especialistas en el Mediterráneo, quisieran invertir en Túnez, ¿son bienvenidas?
R: Definitivamente. Hay buenos ejemplos que están ahí y nunca se han retirado, a pesar de las dificultades que nosotros estábamos viviendo después de nuestra revolución. La familia Calero, con la marca VIncci, o Tryp, Iberostar, que tiene hoteles de norte a sur, hasta la isla de Yerba, ideales para una clientela europea, no solamente española. Nosotros estamos satisfechos con esta relación con las hoteleras españolas. Colaboramos, pero sabemos que el mayor volumen de clientes, no son los españoles.
P: Ryanair está mirando cada vez más al norte de África, ya echa piropos a Marruecos. ¿A ustedes también les interesa captar el cariño de la aerolínea irlandesa?
P: Somos muy recelosos de nuestro cielo, de alguna manera nos permite mantener la tasa de carbono más baja. No tenemos ese tráfico tan intenso. Nuestra relación con Ryanair es como un matrimonio. Llega un momento en que se acabó. Ya no nos entendemos, porque tú ganas mucho dinero, no estás aportando a las necesidades domésticas y eres muy egoísta. Es como todo en la vida, llega un momento que nos podríamos separar. Pero ojo, luego pueden volver, aunque uno no puede ser tan oportunista. Ahora, si nos hacemos amigos y se acercan, pero son ellos los interesados porque tienen un volumen que necesitan colocar en otros mercados... Bueno, si las condiciones interesan a Túnez, a lo mejor habrá un mini noviazgo. No digo matrimonio, pero... un escarceo.
P: ¿Cuáles diría que son los puntos débiles de Túnez como destino y cuáles los puntos fuertes?
R: Un punto fuerte y débil a la vez, es la sostenibilidad. Túnez tiene un desarrollo sostenible antes de que se empezara a hablar de ello. La sostenibilidad, para Túnez, está relacionada con las comunidades locales, en el hombre y en la mujer, en las familias… Esto es sostenible, que uno reparta esta riqueza y no esté entre manos solamente de unas grandes cadenas. Tiene que ser redistribuida. Puede parecer un punto débil, pero yo lo tengo muy asumido y muy presente, es la comunidad local la que se beneficia del turismo.



