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El derrumbe de las montañas de Capadocia (Turquía) por el que murieron tres personas y cinco resultaron heridas el pasado 29 de octubre ya tiene consecuencias. Algunas de las estructuras rocosas que quedaron tambaleándose han sido derribadas a golpe de excavadora.
La intervención, realizada con el visto bueno de las autoridades geológicas y el Ministerio de Cultura, supone la demolición de rocas dentro del conjunto de macizos denominado Chimeneas de Hadas, situadas en el Parque Nacional de Göreme que, junto a los sitios rupestres de la Capadocia fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1985 y goza de protección.
No obstante, después del desastre, en los análisis técnicos realizados alrededor del Museo al Aire Libre de Göreme se identificaron áreas de riesgo que podrían causar nuevos desprendimientos de roca. Esta información llevó a la Presidencia del Área de Capadocia a afrontar el derribo controlado con maquinaria de bloques de roca peligrosos, para posteriormente retirarlos de la zona, informa en su Instagram Kapadokyamekanlari (Lugares de Capadocia).
Para prevenir posibles nuevas tragedias, se han reforzado las medidas de seguridad en la zona y continúan los trabajos de remoción de escombros. Se pretende, con estos trabajos, garantizar la seguridad de los visitantes y de la población local, evitando tragedias como la recientemente acaecida.
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