La compra del 26% de Air Europa por parte de Turkish Airlines, valorada en unos 300 millones de euros, se enfrenta a un notable retraso burocrático que podría posponer su aprobación formal hasta finales de 2026. A pesar de la ralentización, portavoces de Turkish Airlines afirman que el proceso avanza "sin contratiempos" y de acuerdo con el marco regulatorio.

Aunque la aerolínea otomana preveía inicialmente completar la transacción en un plazo de entre seis y doce meses tras su anuncio en agosto del año pasado, el proceso en Europa se encuentra paralizado. Según informan al diario ABC fuentes de la Comisión Europea, la compañía turca aún no ha presentado ninguna notificación formal, pese a que la operación debe obtener el visto bueno de Bruselas tanto en lo que respecta a la fusión como a las subvenciones, ya que Turkish Airlines está controlada en un 49% por el Estado turco.

Los plazos de análisis de la oficina de Competencia europea pueden extenderse hasta un total de 115 días laborables para fusiones y 90 días hábiles para subvenciones extranjeras, tiempos que obligatoriamente comenzarán a correr solo cuando la firma turca efectúe la petición formal. Y la operación no solo debe hacer frente a esos trámites, sino que también debe recibir el visto bueno en España de la Junta de Inversiones Exteriores (Jinvex) bajo el mecanismo del "escudo antiopas", cuya resolución puede llevar hasta tres meses.

En el hipotético caso de que las autoridades competentes denieguen la operación, la situación de Air Europa podría ser delicada, puesto que ya ha hecho uso de los 300 millones para liquidar el préstamo de 475 millones de euros concedido por la SEPI. Según estipula el contrato entre ambas compañías, ante una negativa, la inversión se transformaría en un crédito ordinario que la aerolínea española tendría que reembolsar a Turkish en tres años.