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Tulum (México) afronta una nueva etapa tras años de crecimiento turístico e inmobiliario. La apertura de su aeropuerto internacional en 2023 impulsó las expectativas, pero el destino se encuentra ahora con una menor demanda turística, un mercado inmobiliario saturado y una creciente falta de viviendas para trabajadores.
Según publica Riviera Maya News, el principal problema del destino no estaría solo en la evolución del turismo, sino en un modelo de desarrollo que ha priorizado la oferta orientada a turistas, alquiler vacacional e inversores frente a la vivienda residencial. Expertos inmobiliarios señalan que la mayoría de las propiedades construidas en los últimos años están enfocadas al uso turístico.
El auge de Tulum entre 2015 y 2024 atrajo hoteles boutique, alojamientos vacacionales, inversores internacionales y nómadas digitales, pero la ralentización de la llegada de visitantes ha dejado al descubierto las debilidades del modelo. A diferencia de destinos del Caribe mexicano como Cancún o Playa del Carmen, donde existe una mayor base de población residente, Tulum cuenta con menos habitantes permanentes para sostener la actividad económica durante los periodos de menor ocupación.
Los analistas apuntan que el futuro de Tulum pasa por equilibrar su crecimiento y crear un destino más sostenible, capaz de atraer visitantes pero también de garantizar vivienda y servicios para quienes trabajan y viven allí. El reto ya no sería ganar notoriedad internacional, sino consolidar un modelo turístico estable a largo plazo.



