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El estado mexicano de Quintana Roo afronta una nueva fase crítica por la llegada masiva de sargazo. Un total de 65 de las 140 playas monitorizadas han sido situadas en semáforo rojo debido a la elevada acumulación de esta macroalga, que afecta a algunos de los principales destinos turísticos del Caribe mexicano, como Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual.
Según el Centro de Monitoreo de Sargazo, cerca de la mitad de los litorales supervisados presentan una alta concentración del alga en las primeras cinco millas náuticas, lo que ha obligado a reforzar las labores de limpieza, recolección y contención. Los expertos advierten además de que la temporada de 2026 podría convertirse en una de las más intensas de los últimos años.
Ante esta situación, la Secretaría de Marina ha ampliado su operativo en Quintana Roo con 150 efectivos adicionales y la incorporación de un nuevo buque especializado capaz de recoger hasta 600 toneladas diarias de sargazo en alta mar. El objetivo es interceptar la macroalga antes de que alcance las playas y minimizar sus efectos ambientales y económicos.
El sector turístico también ha incrementado sus medidas de protección. La Asociación de Hoteles de la Riviera Maya asegura que los establecimientos destinan alrededor de 150 millones de dólares al año para combatir el fenómeno. Entre las actuaciones figuran la instalación de 15 kilómetros de barreras de contención en zonas turísticas y otros sistemas de protección impulsados tanto por hoteles como por empresarios locales.
Las autoridades y el sector privado mantienen un seguimiento constante de la situación para adaptar las tareas de limpieza y reforzar las barreras en los puntos más afectados. El sargazo representa uno de los principales desafíos para el turismo de Quintana Roo por su impacto sobre la imagen de las playas, los ecosistemas costeros y la actividad económica vinculada al litoral.




