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La isla tailandesa de Koh Samui, uno de los principales destinos turísticos del país, está afrontando una grave escasez de agua que ha llevado a las autoridades a racionar el suministro tanto a los hoteles como a los residentes.
Según informa el Bangkok Post, la situación viene provocada por la sequía prolongada ligada al fenómeno de El Niño y a su coincidencia con un repunte histórico en su temporada alta de turismo, con la ocupación disparada en los meses de junio y julio, llegando a albergar a cerca de medio millón de personas entre residentes, trabajadores y turistas.
Esta masiva afluencia ha desbordado la infraestructura actual: la isla necesita unos 34.000 metros cúbicos de agua al día, pero el continente solo logra suministrar 16.000 a través de sus tuberías. Por ello, la Autoridad Provincial de Obras Hidráulicas (PWA) implementará a partir del 3 de agosto un plan de racionamiento de siete días, distribuyendo el suministro de forma alternada en tres zonas de la isla, mientras incrementan la cantidad de agua disponible reparando plantas potabilizadoras de ósmosis inversa para desalinizar agua marina y con lluvia artificial cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.
Mientras tanto, para evitar cancelaciones y no perjudicar la experiencia de los viajeros, muchos hoteleros se han visto obligados a comprar agua subterránea a proveedores privados a precios hasta diez veces superiores al valor del agua del grifo. Ratchaporn Poolsawadee, vicepresidenta del Consejo de Turismo de Tailandia, ha aclarado que la situación no es un simple fallo de gestión, sino una incapacidad estructural para seguir el ritmo de la expansión turística. Con una previsión de superar los 4 millones de visitantes del año pasado, el sector exige al gobierno un plan de seguridad hídrica a largo plazo.
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