Los conductores de autobús de la compañía ALSA en Fuerteventura han anunciado una huelga indefinida que comenzará el próximo 2 de marzo, denunciando condiciones laborales extremas que califican de "esclavitud moderna".

Según recoge Diario de Fuerteventura, la plantilla denuncia un modelo de gestión basado en jornadas interminables y una presión constante que impide la conciliación básica. Además, critican la desigualdad salarial y laboral dentro del mismo grupo empresarial, señalando que sus homólogos en Gran Canaria sí han visto atendidas sus reivindicaciones tras amenazas de paro similares.

El punto más crítico de la denuncia se centra en la seguridad del servicio, que afecta directamente a usuarios, especialmente a menores en transporte escolar y ancianos. Los empleados aseguran que la empresa obliga a circular con vehículos que presentan averías sin resolver, sistemas de asistencia (ADAS) desactivados e incluso la ITV caducada. Los conductores manifiestan sentirse atrapados en una disyuntiva peligrosa: arriesgar la integridad de los pasajeros y la suya propia, o enfrentarse a posibles sanciones disciplinarias si se niegan a operar en esas condiciones.

Finalmente, el colectivo laboral ha puesto el foco en la supuesta persecución sindical y la falta de soluciones por parte de la dirección. Denuncian que los afiliados y representantes legales sufren presiones mediante cambios arbitrarios de turno, generando un clima de temor en la plantilla. Con varias denuncias ya presentadas ante la Inspección de Trabajo, los trabajadores mantienen el órdago de la huelga como última medida para garantizar la seguridad vial y unos derechos laborales mínimos antes de que, según advierten, ocurra "una desgracia".