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Mientras las aerolíneas intentan normalizar sus operaciones, los viajeros de largo recorrido siguen sin volver a Tailandia, Vietnam y Camboya.
Los números no mienten:
- Las llegadas internacionales a Tailandia cayeron un 8,9% en la primera semana de marzo.
- El turismo desde Europa y Oriente Medio se desplomó un 18%.
- Acumulado hasta el 11 de marzo: 7,4 millones de visitantes, un 4,4% menos que en 2025.
- Pérdidas potenciales para Tailandia: hasta 29.000 millones de baht (≈800 millones de euros).
Pero aquí viene lo que pocos cuentan: los aviones no solo "no vuelven"… están siendo desviados, cancelados y encarecidos.
- Thai Airways y otras aerolíneas han subido los billetes un 10-15% por los desvíos de ruta.
- El precio del combustible de aviación se ha disparado un 56%.
- Los vuelos desde Europa y Japón —ya de por sí largos— ahora cuestan más y ofrecen menos frecuencias.
Cada país reacciona a su manera:
- Tailandia apuesta por reorientar su estrategia hacia mercados regionales menos afectados (China, India, Malasia) y experiencias culturales sostenibles.
- Vietnam sigue apostando por sus políticas de visas gratuitas que le funcionaban tan bien.
- Camboya mantiene su apuesta por la promoción cultural.
Cuando el turismo depende del largo recorrido, una crisis geopolítica a miles de kilómetros puede paralizar una región entera. No es solo seguridad… es coste, duración del vuelo y percepción de riesgo.
*Josep Bernat es director de Nuk Consultants




