Si eres como yo, en tus 20 y empezando en el sector del turismo, espero que este artículo de opinión te resulte interesante. Aunque especialmente quiero que me lean los directores o jefes de departamento a los que nos gustaría decir muchas cosas que no hemos podido. También a esas personas que se quejan de que los jóvenes no queremos trabajar, pero no hacen mucho por adaptarse a los nuevos tiempos que corren.

Sé por experiencia que somos muchos jóvenes los que experimentamos frustración por no poder expresar nuestras ideas en el sector turístico. Es recurrente la noción de que los jefes están ocupados y la mítica frase de “esto lo hablamos más adelante cuando tenga un momento”, spoiler: ese momento no suele llegar. Por eso hoy, a modo de autoayuda, voy a dejar unas reflexiones que, ojalá nos sirvan de ayuda.

Primero, algo muy importante para mí y creo que vital es: cumple lo que prometas. Si en la entrevista nos prometes formación, por favor, fórmanos (una formación general obligatoria no es suficiente). No todo es atraer personal, hay que cuidarlo y entender qué queremos para que nos podamos quedar. Si no se cumplen las promesas a futuro, va a ser difícil que podamos confiar en lo que se diga luego. Si no se puede cumplir algo, que haya comunicación clara con transparencia. Ojalá que la idea de que “con el director nunca se puede hablar porque siempre está en su despacho” quede pronto en el pasado.

En las primeras semanas, cuando estamos empezando, no se olviden de preguntarnos por nuestras impresiones. Practiquen la escucha activa: habitualmente quienes llegamos de fuera detectamos oportunidades de mejora que, en el ajetreo del día a día, pasan desapercibidas para quienes ya están dentro. A todos nos gusta sentirnos escuchados y valorados. La empresa no se va a detener por dedicar unos minutos a conversar con su equipo en privado. Pero cinco minutos de charla rápida al cruzarnos en el pasillo no son feedback ni verdadera atención. Si se apuesta por escuchar, que sea de verdad, con intención y tiempo, no como un mero trámite.

Si hablamos antes de que surjan los conflictos, podemos prevenir muchos que puedan aparecer. Al final, con cercanía y atención se curan muchas heridas. No lo olvidemos: somos personas trabajando con personas. Pensemos por ejemplo, en donde trabajas: ¿cuándo fue la última vez que el director se sentó a tomar un café con un camarero simplemente para conversar sobre su satisfacción, sin que haya un problema previo?

Eso no significa que no haya grandes profesionales que ya lo estén haciendo así. De hecho, aprovecho para recomendar el podcast Hotel D’Talks, creado por dos directivos realmente comprometidos con su equipo. Comparten muchas y valiosas claves desde su experiencia, a través de conversaciones interesantes con profesionales de todos los departamentos.

Yo habría dado mucho por pasar más tiempo con los directores del hotel en su oficina, escuchando y entendiendo mejor cómo trabajan durante mis primeras experiencias de practicante. Saber cuáles son sus claves y qué consejos nos darían puede motivarnos mucho.

Asimismo, los jóvenes no somos mano de obra barata sin cualificación. Es cierto que muchas universidades tienen que mejorar sus programas para poder ser más prácticos en materia de Turismo, pero también somos muchos los que hemos hecho másters, cursos, carreras y otras formaciones. Seguro que nuestras cabecitas pensantes pueden ser mejor valoradas, como ya pasa en muchos otros sectores. Si queremos que el Turismo sea visto con mejor cara hay que empezar desde dentro y valorar mejor al personal. Darnos nuestro espacio es importante si queremos un crecimiento actualizado en el hotel; a veces somos los jóvenes los que podemos enseñar a los veteranos a ser mejores profesionales. Aprendamos de todos, independientemente de la edad.

Quizás “los nuevos” no tengamos toda la experiencia del mundo, pero lo suplimos con ganas. Los que apostamos por el sector, nos preparamos y lo hacemos con aspiración de aprender; qué menos que reconocerlo.

Por otra parte, si nos hacen una entrevista, tómense el tiempo de leer el currículum antes. He estado en varias en las que ni siquiera sabían qué idiomas hablaba y, sinceramente, eso desmotiva bastante. Entendemos que puedan tener muchas entrevistas, pero es importante no hacernos sentir como si no mereciéramos unos minutos de preparación.

En las ofertas de trabajo dirigidas a gente joven, seamos conscientes de lo que pedimos (por ambas partes). Si es un puesto de entrada al sector, ¿cómo es posible que se exijan tres o cinco años de experiencia cuando muchos todavía están terminando la carrera? A veces da la sensación de que tendríamos que empezar a cotizar desde que llevamos pañales para poder cumplir con los requisitos de algunas ofertas de empleo.

Para terminar, y sin alargarme mucho, sería importante preparar bien los checklists para que sean realistas y estén actualizados. No queremos tener que adivinar qué se espera de nosotros en el trabajo y acabar equivocándonos por falta de claridad. Objetivos claros y realistas.

Estas son solo algunas de mis reflexiones. Sé que no todos somos iguales y podría mencionar otras mejoras más sobre el sector, pero he preferido centrarme en aquellas cuestiones que realmente podemos mejorar y poner en marcha ya. Que cada uno, desde su lugar, pueda tomar nota antes de que el malestar de los jóvenes siga creciendo.

No se trata de señalar a una sola parte: todos tenemos aspectos que revisar. Pero esa conversación, si les parece, la dejamos para otro artículo.

 

*Cristo González es un profesional turístico, actualmente cursando máster en Dirección de Empresas de Turismo (Dirección Hotelera) y otro en Gestión de Eventos, Protocolo y Turismo de Negocios.