La crisis de la mantequilla en Francia está comenzando a afectar al resto de Europa, también a las regiones turísticas españolas. En Baleares, el incremento de precios llegó al 25% en pleno verano y en Canarias, que se encuentra en plena temporada alta, el aumento ronda el 30%, una cifra que aunque aún no alcanza el 71% del resto del continente, se nota en los bolsillos de los consumidores. 

En la hostelería se está comenzando a optar por la margarina. Si en Francia se habla de la crisis del cruasán, aquí podría hablarse de la crisis de la tostada, uno de los alimentos por excelencia en los buffet de los establecimientos hoteleros. 

Pienso de menor calidad

Según explican fuentes del sector consultadas por Tourinews, el pienso más barato que se le da al ganado hace que el porcentaje de rendimiento de la leche en cuestión de grasa baje. “No es un problema de pérdida de calidad de la leche, de que se le estén metiendo sustancias raras, sino que al bajar la concentración de grasa en la leche disminuye el rendimiento al hacer mantequilla”. 

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Todo esto es consecuencia de la eliminación de las cuotas lácteas en la Unión Europea desde el 1 de abril de 2015 y la liberalización del sector, que han provocado que los ganaderos hayan tenido que ahorrar costes. “Es un problema en el que se combina el cambio climático, la apertura a los mercados asiáticos donde se está popularizando la pastelería francesa y por otro lado el tema de las cuotas lácteas”, señalan.

En esta crisis hay ganadores. Los Países Bajos, grandes productores de mantequilla, se han situado a la cabeza de los intercambios intracomunitarios en la UE, que han crecido un 3%. A nivel mundial, Nueva Zelanda se ha convertido en el país extracomunitario de donde proviene la mayoría del derivado lácteo importado consumido en Europa.