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César Manrique (1919-1992) legó a su amada Lanzarote su visión única que combinaba arte, arquitectura, turismo y respeto al paisaje y al medioambiente, materializándose en los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT). Estos siete espacios —la Cueva de los Verdes, los Jameos del Agua, el Jardín de Cactus, la Casa-Museo del Campesino, el Mirador del Río, las Montañas de Fuego, la Cueva de Los Verdes y el Castillo de San José— se han erigido como los principales enclaves de interés turístico de la isla, que son visitados anualmente por 3 millones de personas y dan trabajo a 400 empleados.
"Lo fascinante de la visión de Manrique es que es exactamente lo que el turista consciente del siglo XXI está buscando hoy en día", subraya Ángel Vázquez, consejero de los CACT, que desgrana a Tourinews cómo se gestiona un legado tan valioso, qué retos se presentan en el día a día y cuál es el futuro de estos centros, sobre todo, en lo que respecta a los residentes. "Un objetivo que tuvo César Manrique es que los Centros Turísticos no sean meros escaparates turísticos, sino que sean una fuente de ingresos que repercutan positivamente en la ciudadanía de la isla", explica.
Pregunta (P): ¿Qué significan los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) para Lanzarote?
Respuesta (R): Los Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote significan, para el conjunto de los residentes de la isla, su carta de presentación y quizá el bien más preciado que nos dejó el maestro César Manrique. El artista lanzaroteño supo plasmar la realidad y la singularidad de nuestra tierra, con el mayor de los respetos al medio natural, y poder enseñarlos al mundo. Hoy, después de más de medio centenar de años en alguno de nuestros centros, podemos decir con orgullo que tuvimos un visionario. No solo creó espacios para que los turistas conociesen nuestra riqueza natural o histórica, sino que además creó espacios que han dado empleo a miles de lanzaroteños y lanzaroteñas a lo largo de los años. Creo que en muchas ocasiones no somos del todo conscientes de lo que le debemos a César Manrique.
P: Para ese turista que llega a la isla y desconoce los CACT, ¿qué le aportaría la visita a uno de sus centros?
R: Nuestras encuestas de satisfacción reflejan que el turista que viene y visita nuestros centros turísticos se queda encantado. Fundamentalmente porque creo que ofrecemos algo único que no es posible verlo en ningún otro lugar del mundo. ¿Dónde es posible que en una isla de menos de 900 kilómetros cuadrados se pueda disfrutar de un paraje natural como Timanfaya, unas vistas como el Mirador del Río o pasear por un jameo natural o por un tubo volcánico? Todo eso en apenas veinte minutos o media hora de distancia entre un lugar y otro. Además, cuidamos muchísimo la experiencia del cliente en cada uno de los centros, porque cada uno es diferente, tiene su idiosincrasia y su peculiaridad; y así tratamos de transmitirles a cada persona que lo visita.
P: ¿Y qué ofrecen para el residente?
R: Creo que el residente tiene un papel fundamental en el crecimiento y asentamiento de los Centros Turísticos. En muchas ocasiones, es el residente quien incentiva a amigos, familiares o conocidos a visitar todos los Centros de Arte, Cultura y Turismo. La mayoría de los lanzaroteños no conciben que una persona venga a visitar la isla y que no pase por los centros. Son nuestro principal escaparate y, además, lo ofrecemos a nuestros visitantes con absoluto orgullo. Creo que es una característica que no ocurre en ningún lugar del planeta.
P: ¿Cuál es el mayor reto actual de los CACT?
R: Sin lugar a dudas, el mayor reto al que se enfrentan los centros turísticos es el de seguir construyendo cada día la experiencia más cercana a lo que Manrique soñó. Debemos seguir generando y aportando riqueza a la isla de Lanzarote a través de sus mecanismos de gestión, y siendo la base sobre la que se construye un destino que apuesta por la calidad como elemento distintivo en los competitivos mercados internacionales. Porque esa es otra realidad: los Centros Turísticos son objetivo prioritario para touroperadores y ferias turísticas que observan el potencial que tienen nuestros espacios para un sinfín de clientes de todo el mundo.
P: En una época en la que se habla de masificación turística, ¿cómo se alcanza el equilibrio entre el flujo de turistas y la sostenibilidad/conservación del patrimonio de los CACT?
R: Nuestros datos están ahí. Hemos conseguido números récord en beneficio y, además, lo conseguimos con menos afluencia de turistas en nuestros espacios. Seguimos trabajando en campañas de concienciación y de cuidado de nuestro territorio, tanto para residentes, pero sobre todo para los turistas que vienen a nuestros centros. Es clave trabajar de forma coordinada para que la simbiosis entre turista y cuidado del patrimonio y del medio sea completamente efectiva.
P. Recientemente ha trascendido que un informe pericial contable y financiero sobre la gestión de los CACT, que será remitido a Anticorrupción, encontró irregularidades contables que ocultaron pérdidas por valor de 2,35 millones de euros, entre 2018 y 2022, bajo una anterior gestión. Usted tomó las riendas en 2023, ¿cree que este asunto puede dañar la imagen de los propios CACT o de su gestión?
R. Gracias por preguntar, pero es un tema del que prefiero no opinar en este momento. Como dice usted, se trataba de anterior gestión política.
P: La concepción de los CACT se remonta a los años 60 del siglo pasado. ¿Cómo se consigue que evolucionen a lo largo del tiempo para que la experiencia del visitante incluya las nuevas tendencias y valores turísticos de cada momento?
R: Cuando César Manrique diseñó estos espacios en los años 60, no solo creó arquitectura o paisaje; creó una filosofía basada en la integración absoluta entre arte, naturaleza y sostenibilidad. Lo fascinante es que esa visión, que entonces era pura vanguardia, es exactamente lo que el turista consciente del siglo XXI está buscando hoy en día. Por eso, nuestra evolución no consiste en cambiar los centros para adaptarlos a las modas, sino en hacer que la experiencia del visitante evolucione a través de pilares fundamentales.
Uno de ellos es la sostenibilidad inteligente. El visitante actual busca un turismo con propósito, y nosotros respondemos a eso gestionando los flujos y el impacto en los espacios con tecnología actual, demostrando que la conservación es nuestra mejor innovación. Por otro lado, los centros no son museos del pasado. Espacios como Jameos del Agua o el MIAC son escenarios dinámicos donde programamos festivales de música de vanguardia, arte contemporáneo y una gastronomía basada estrictamente en el producto local de kilómetro cero.
Fundamental es también la digitalización, pero entendida de forma sutil; una tecnología que mejora la experiencia del usuario, pero sin distraerlo de lo verdaderamente importante, que es el paisaje. En definitiva, la obra de Manrique fue tan visionaria que no necesita transformarse; lo que hacemos es mantenerla viva y dialogando constantemente con las sensibilidades y los valores de cada época.

Angel Vázquez, consejero de los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote
P: ¿Hay algunos centros que supongan un mayor reto a la hora de gestionarlos?
R: Todos tienen sus complejidades. Los Centros se explican desde el paisaje y el arte, pero también desde las personas que trabajan y las visitan a diario. ¿Desafíos? Todos los que se plantean a una empresa pública con más de 400 trabajadores y 3 millones de visitantes al año. Es, día a día, un trabajo duro, pero gratificante y que es positivo gracias al trabajo de todos y cada uno de los trabajadores que componen los Centros Turísticos.
P: Actualmente hay siete centros, ¿existe la posibilidad de que aumente su número? ¿Qué espacios serían los candidatos?
R: No, realmente no existe ninguna posibilidad. Los Centros de Arte, Cultura y Turismo son la esencia de César Manrique, hablan de Manrique y se explican únicamente desde César Manrique. Es evidente que sin su figura ya no se podrá aumentar el número, sino que debemos, todos juntos, preservar su legado.
P: La figura de Manrique es clave en el desarrollo de los CACT, ¿pesa el importante legado sobre el que son guardianes?
R: Pesa porque somos plenamente conscientes de la importancia de Manrique en nuestra isla. Y no solo en los Centros de Arte, Cultura y Turismo, sino en el conjunto de nuestra isla. Manrique fue capaz de ver, en el siglo XX, lo que algunos serían incapaces de hacer a día de hoy. Y lo hizo con el objetivo de que las futuras generaciones se sintiesen orgullosas de pertenecer a una isla como Lanzarote. Supo canalizar nuestra belleza natural y exponerla al mundo, como un lugar único. Ese sentimiento que tuvo Manrique es el que, más de 100 años después de su nacimiento, debemos preservar y mantener. Es un orgullo y una obligación.
P: En febrero de 2026 se aprobó una inversión de 2 millones en Responsabilidad Social Corporativa durante 2026; ¿de dónde proceden los fondos? ¿Se busca con estas inversiones revertir a la sociedad los beneficios que generan las visitas a los CACT?
R: La Responsabilidad Social Corporativa de los Centros de Arte, Cultura y Turismo es un departamento creado durante esta presente legislatura que canaliza fondos propios para hacer realidad proyectos de asociaciones, entidades y colectivos de la isla. Es, una vez más, un objetivo que tuvo César Manrique: que los Centros Turísticos no sean meros escaparates turísticos, sino que sean una fuente de ingresos que repercutan positivamente en la ciudadanía de la isla. Este departamento permite precisamente eso, financiar proyectos y entidades a través de la recaudación de nuestros siete centros turísticos.
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