Es la cruda estacionalidad del transporte aéreo: cuando acaba la temporada alta, la caída de la demanda castiga con dureza a quienes no tienen el balance lo bastante blindado.

Y en este escenario, Volotea inicia su particular calvario. Según publica hoy Expansión, la compañía ultima una reestructuración completa tras sufrir un impacto de 150 M€ por el encarecimiento del combustible vinculado al conflicto con Irán:

  • Recorte de capacidad y flota.
  • Ampliación de capital y renegociación de la deuda, con el proceso previsto para cerrar en diciembre.
  • Pérdidas previstas de 33 M€ en 2026 y negociación de 25 M€ de nueva financiación.

Ya en junio tuvo que retirar su recargo temporal por combustible tras el escrutinio de los reguladores en Italia y España.

La pregunta ahora es otra: con la demanda en caída libre hasta Semana Santa, ¿aguanta Volotea? Veremos si llega a primavera, si el estrecho de Ormuz acaba llevándola al cierre... o si termina vendida a Aegean.

El fuel por las nubes y la demanda en el suelo: el peor de los escenarios para una low cost.

 

*Josep Bernat es director de Nuk Consultants

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