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Las ciudades anfitrionas del Mundial de Fútbol 2026 comienzan a registrar un fuerte impulso en la demanda turística a menos de dos meses del inicio del torneo. Las reservas de vuelos hacia las sedes en Estados Unidos, Canadá y México muestran crecimientos interanuales de dos dígitos, confirmando el papel del evento como catalizador de viajes a gran escala.
En Estados Unidos, varios destinos destacan con incrementos significativos, como Dallas (+42%) y Houston (+38%), mientras que otras ciudades clave como Miami/Fort Lauderdale (+15%), Boston (+17%) o Atlanta (+14%) también reflejan una evolución positiva. Nueva York (+9%) y Los Ángeles (+8%) mantienen crecimientos sostenidos, aunque más moderados, mientras que Seattle es la excepción con una caída del -16%.

Crecimiento interanual de reservas de vuelos hacia las sedes de Estados Unidos.
En México, Monterrey lidera con un destacado +67% en reservas aéreas, frente a la estabilidad de Ciudad de México (0%) y el retroceso de Guadalajara (-9%). Por su parte, Canadá también muestra una evolución positiva, con Toronto creciendo un +12% y Vancouver un +8%, consolidando el atractivo de las sedes norteamericanas en su conjunto.
Según el panel FIFA World Cup 2026 Market Pulse, desarrollado por RateGain con datos de Sojern, la demanda internacional está liderada por mercados como Reino Unido (19,5% de las reservas de vuelos hacia EE. UU.) y Canadá (18,4%), con una creciente presencia de Asia-Pacífico. Países como Corea del Sur (4,1%) y Japón (3,9%) reflejan un interés sólido, mientras que mercados como Argentina evidencian un fuerte potencial aún no convertido en reservas.
El informe subraya además un cambio de tendencia en el conjunto del mercado: tras meses de debilidad en los viajes hacia Estados Unidos, marzo ya registró un crecimiento del +2% interanual y junio —mes clave del torneo— avanza un +7%. Este repunte confirma el efecto tractor del Mundial, especialmente entre viajeros deportivos, menos sensibles al precio y con mayor anticipación en la planificación.
A nivel de comportamiento, el 65% de los viajeros prevé estancias de entre seis y más de doce días, lo que anticipa un impacto económico relevante en los destinos. Con la demanda hotelera aún en fase de aceleración —habitualmente más tardía que la aérea—, el sector turístico encara las semanas clave para maximizar la captación de viajeros en un evento que ya está reconfigurando los flujos globales.




