El Ayuntamiento de Capri (Italia) ha aprobado una ordenanza con la que pretenden eliminar el acoso a turistas, que llegan cada vez en mayor cantidad a este destino del mar Tirreno.

Desde el consistorio quieren evitar las molestias que generan a los visitantes los conocidos como buttadentro, trabajadores que abordan de forma "insistente" a los transeúntes, intentando captar clientes que contraten excursiones, visitas guiadas o que consuman en sus locales.

Desde la institución municipal consideran que estas actitudes generan malestar y caos; por ello, han anunciado multas de entre 25 y 500 euros a quienes infrinjan la normativa.

Se busca, entre otras cosas, proporcionar a los turistas una experiencia más auténtica y relajada y reducir los hacinamientos en las vías públicas que generan grandes molestias en la circulación y a los residentes.