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El que llegó a ser uno de los negocios de alquiler de coches más expansivos de Europa terminó convertido en una de las mayores estafas cometidas desde Mallorca. La empresa Autoclick, fundada en 2014, creció rápidamente con presencia en numerosos aeropuertos del continente, pero su actividad ocultaba un fraude que acabó dejando un agujero de 20 millones de euros.
Desde su base en el polígono de Son Oms, la compañía llegó a operar con una flota de unos 20.000 vehículos y se expandió a destinos turísticos clave como Madrid, Barcelona, París o Roma. Sin embargo, el modelo de negocio se vino abajo en 2018 tras acumular denuncias de empresas europeas y proveedores que reclamaban vehículos vendidos o desaparecidos sin documentación ni autorización.
Según publica Última Hora, la investigación de la Guardia Civil destapó que el fundador, Salvador Llinàs, vendió al menos 3.468 coches que no eran de su propiedad mediante facturas falsas. Los compradores nunca recibieron la documentación necesaria, lo que les impedía utilizar los vehículos o transferir su titularidad.
Tras el colapso de la empresa y su declaración en concurso de acreedores en 2018, el empresario se dio a la fuga y permaneció años oculto, principalmente en Taiwán, hasta su localización en 2024 gracias a una orden internacional. Posteriormente fue extraditado a Europa y finalmente trasladado a España para afrontar el proceso judicial.
El caso se ha cerrado con un acuerdo de conformidad por el que Llinàs ha aceptado una condena de cuatro años y diez meses de prisión por delitos de estafa y falsedad documental, además de una multa económica. Mientras tanto, las decenas de empresas afectadas por el fraude siguen sin recuperar el dinero perdido, que deberá dirimirse en el procedimiento concursal aún abierto.




