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Bolt y Cabify mueven ficha para entrar en Baleares en pleno terremoto judicial por las licencias de VTC

Tras la llegada de Uber, otras de las principales plataformas de vehículos de transporte con conductor (VTC) comienzan a posicionarse para entrar en Baleares, en un momento de máxima tensión para el modelo de movilidad del archipiélago. Bolt ya ha dado pasos para desembarcar en las Islas y empresas vinculadas a Cabify, como Ares Capital, han solicitado autorizaciones, coincidiendo con un duro revés judicial para el Govern que obliga a reexaminar 600 licencias de VTC previamente denegadas y que abre la puerta a revisar muchas más solicitudes, incluso miles.

Según informa Última Hora, la plataforma estonia Bolt, competidora directa de Uber y Cabify, se ha puesto en contacto con la Federación Empresarial Balear del Transporte (FEBT) para explorar su posible implantación en Baleares, dentro de su estrategia de expansión en destinos turísticos y durante la temporada alta. La compañía ve en el reciente fallo del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) el punto de inflexión que podría facilitar su llegada.

En el caso de Cabify, aunque no constan contactos directos con la patronal, la empresa Ares Capital —uno de sus principales proveedores de licencias— ha solicitado plazas temporales de VTC en las Islas, un movimiento que el sector interpreta como un paso previo a su desembarco.

El mencionado fallo judicial ha encendido las alarmas entre el taxi y el transporte discrecional, sectores desde los que se teme un efecto llamada y una avalancha de nuevas solicitudes. Desde la FEBT advierten de que una entrada masiva de VTC tendría un impacto significativo en todo el sistema de transporte de pasajeros y subrayan que el malestar del sector no se dirige contra las plataformas, sino contra la inseguridad jurídica generada.

Por su parte, el Govern balear ha insistido en que la sentencia no obliga a conceder las licencias, sino a tramitarlas de nuevo, y ha anunciado que la recurrirá por considerarla injusta para el taxi. Mientras tanto, la inquietud crece en el sector, que ya estudia movilizaciones y reclama a la Administración decisiones futuras sólidamente fundamentadas.


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