El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado los elevados precios de las entradas para el Mundial de fútbol de 2026, que organizarán Estados Unidos, Canadá y México. El mandatario ha asegurado que ni siquiera él pagaría más de 1.000 dólares para asistir al partido inaugural de la selección estadounidense. “Para ser sincero, yo tampoco lo pagaría”, afirmó el presidente estadounidense al ser preguntado por el coste de las entradas para el encuentro frente a Paraguay en Los Ángeles.

El presidente ha mostrado además su preocupación por que los precios puedan dejar fuera a aficionados de clase trabajadora, parte de su base electoral. “Me gustaría que quienes votaron por mí pudieran asistir”, ha señalado, aunque también defendió el éxito comercial del torneo y destacó que la FIFA ya ha vendido alrededor de cinco millones de entradas.

Según publica New York Post, las entradas más baratas para algunos partidos ya superan los 1.000 dólares, mientras que el precio medio para la final del 19 de julio en el MetLife Stadium ronda los 13.000 dólares. La FIFA ha defendido su política de precios dinámicos argumentando que responde a la elevada demanda y al funcionamiento del mercado estadounidense del entretenimiento y la reventa.

Las críticas llegan además en un momento en el que el impacto turístico previsto para el totrump mundirneo no estaría alcanzando las expectativas iniciales. Una encuesta de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento revela que cerca del 80% de los hoteles de las ciudades sede operan por debajo de las previsiones de reservas a pocas semanas del inicio del campeonato.