La compañía ferroviaria estatal Renfe ha iniciado un proceso de licitación para aliarse con una empresa privada y crear una compañía conjunta de transporte en autobuses.

El operador busca contar con una flota de autocares y una plantilla estable que pueda dar respuesta alternativa cuando no puede funcionar el servicio de trenes, ya sea por malas condiciones meteorológicas, obras o accidentes como el acontecido en Adamuz (Córdoba) el pasado mes de enero.

Renfe busca establecer una nueva empresa de la que ostentará el 49% de la propiedad —el otro 51% pertenecerá a la compañía que resulte adjudicataria—. El contrato inicial establece un plazo de 10 años, por 588 millones de euros, pero existe la posibilidad de prorrogarlo por otros 5, por lo que se estima que el valor total del contrato es de 923,3 millones de euros (sin IVA).

El concurso está enfocado a atraer a las grandes empresas del sector del autobús, ya que exige que los licitadores tengan una facturación igual o superior a los 75 millones de euros en, al menos, uno de los tres últimos años o que su flota se eleve a los 500 autobuses en propiedad (300 en caso de consorcios).