La autoridad de Competencia de Italia ha impuesto una multa de 255,7 millones de euros a Ryanair por considerar que la aerolínea abusó de su posición dominante al poner trabas sistemáticas a la venta de sus vuelos a través de agencias de viajes, tanto digitales como presenciales, durante un periodo de dos años. Desde la compañía ya han anunciado que presentarán “de inmediato” un recurso contra la resolución, alegando que un tribunal de Milán ya declaró en 2024 que la distribución directa de Ryanair “beneficia sin lugar a duda a los consumidores”.
La Autoridad Garante de la Competencia y del Mercado (AGCM) concluye que Ryanair diseñó y ejecutó una estrategia para dificultar que las agencias integraran sus vuelos en paquetes turísticos. Las prácticas investigadas se desarrollaron entre abril de 2023 y abril de 2025 y afectaron tanto a Ryanair DAC como a su matriz, Ryanair Holdings.
El regulador identifica varias fases en esa estrategia. Primero, la compañía introdujo controles como el reconocimiento facial para clientes que compraban billetes a través de agencias. Más tarde, bloqueó de forma total o intermitente las reservas realizadas por estas empresas, anuló medios de pago y canceló cuentas vinculadas a agencias en línea.
A comienzos de 2024, Ryanair impulsó acuerdos de colaboración con agencias y plataformas OTA, imponiendo condiciones que limitaban la venta combinada de sus vuelos con otros servicios turísticos. Para forzar la adhesión, la aerolínea recurrió —según la AGCM— a bloqueos selectivos de reservas y a una intensa presión comercial y comunicativa.
La autoridad italiana considera que estas prácticas redujeron la competencia y perjudicaron a los consumidores al limitar la oferta y la calidad de los servicios turísticos. Por su parte, el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, ya había criticado la apertura del expediente en 2024 y llegó a calificar de “piratas” a las agencias de viajes en línea.



