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Nepal ha decidido poner fin a la congestión de escaladores que sufre el Everest últimamente. Así, el país asiático exigirá tarifas más altas a los turistas que quieran buscar la cima de la montaña más alta del mundo. Además, tendrán que demostrar su capacidad para hacerlo si quieren que se les permita iniciar la escalada, pues deberán acreditar que ya han hecho cumbre en al menos una montaña de más de 7.000 metros en el país. Se prevé que la normativa entre en vigor este mismo año, aunque no está claro si se aprobará a tiempo.
El objetivo de estas medidas es también reducir el creciente número de montañeros sin experiencia que escalan el Everest, lo que deriva en atascos en la montaña, accidentes y problemas en las operaciones de rescate. Algunos de estos osados amateurs llegan a fallecer, presas de una peligrosa ascensión donde no faltan el aire enrarecido, el hielo y la nieve, informa welt.de.
Las normas en tramitación buscan, de paso, derivar este intenso tráfico de montañeros hacia otros picos, muy especialmente en el oeste de Nepal, que a día de hoy concitan poco interés entre los montañeros.
Pero no todo son parabienes para la iniciativa. Los planes han generado cierto rechazo entre los guías de montaña nepalíes y los escaladores en el extranjero. En particular, la intención de exigir una prueba de haber escalado un pico de 7.000 metros en el propio Nepal está generando críticas. El principal reproche que se le pone a este requisito es que la escalada previa haya tenido que ser en un pico nepalí, cuando ascender 7.000 metros en cualquier lugar debería ser igualmente válido.


