Escucha el artículo ahora…
La reforma integral del Estadio de Gran Canaria, impulsada para convertir el recinto en una de las sedes del Mundial de fútbol de 2030, marcará un antes y un después en su funcionamiento. Además de ampliar su aforo desde las 32.418 hasta las 41.854 localidades y adaptarlo a los estándares de la FIFA, el proyecto contempla su transformación en un espacio multifuncional preparado para albergar grandes conciertos y eventos, un modelo que gana protagonismo mientras los tribunales endurecen el control sobre la contaminación acústica que generan este tipo de espectáculos.
La coincidencia resulta especialmente significativa porque el recinto acoge estos días el Granca Live Fest, que se celebra del 2 al 5 de julio y que agotó las entradas en su jornada del jueves para la única actuación en España de Ms. Lauryn Hill. El festival atrae a miles de asistentes, incluidos numerosos turistas llegados desde la Península, pero también ha reavivado el malestar de algunos residentes, que han criticado en redes sociales el ruido registrado durante la madrugada y los ensayos matinales. Entre los comentarios publicados en Facebook pueden leerse mensajes como: "Denuncien como los del Bernabéu, la justicia les dio la razón, existe jurisprudencia".
Las protestas llegan en un momento en el que las resoluciones judiciales están reforzando la protección del derecho al descanso frente a los macroeventos musicales. En los últimos meses, los tribunales han avalado indemnizaciones a vecinos afectados por el ruido de conciertos en la plaza de toros de Palma (Mallorca) y en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, mientras que la batalla judicial por los espectáculos del Estadio Santiago Bernabéu sigue abierta en el Tribunal Supremo. La tendencia apunta a un mayor escrutinio sobre las licencias, el cumplimiento de los límites acústicos y la obligación de las administraciones de garantizar el descanso de los residentes.
En paralelo, el Cabildo de Gran Canaria continúa adelante con un proyecto que ya cuenta con el visto bueno urbanístico del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. La actuación incluye una nueva cubierta de diseño singular, mejoras en sostenibilidad mediante energías renovables, la reorganización de los aparcamientos y la conexión con una bolsa de más de 3.500 plazas para facilitar la celebración de grandes eventos. Las obras se ejecutarán por fases para compatibilizar la actividad deportiva con la remodelación del recinto.
La transformación del estadio refuerza la apuesta de Gran Canaria por atraer acontecimientos internacionales deportivos y musicales capaces de generar un importante impacto turístico y económico. Sin embargo, la experiencia de otros grandes recintos españoles evidencia que ese crecimiento también obliga a encontrar un equilibrio entre la actividad de ocio y el derecho al descanso de quienes viven en el entorno, un debate que previsiblemente acompañará la nueva etapa del estadio una vez concluyan las obras.




