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Tras la muerte de dos orcas, grupos ecologistas demandan la reubicación de los cetáceos en cautividad en santuarios marinos

"Los días de obligar a estos seres inteligentes a cumplir nuestras órdenes están contados", remarcan desde The Whale Sanctuary Project

Los grupos ecologistas reavivan el debate de la reubicación de cetáceos en cautividad a santuarios marinos tras el reciente fallecimiento de dos ejemplares de orca muy conocidos: Kshamenk y Katina.

Entidades como Dolphin Project o The Whale Sanctuary Project se han hecho eco de la muerte de estos animales, lamentando su destino y reivindicando la necesidad de garantizar que estos mamíferos puedan regresar al océano y socializar.

Kshamenk era la última orca cautiva de Argentina y murió a los 37 años el pasado 14 de diciembre. En 1992 fue capturado en la Bahía de Samborombón y llevado al parque Mundo Marino, en la provincia de Buenos Aires. Los colectivos de protección animal denuncian que fue confinado en el "el tanque para orcas más pequeño del mundo".

Si bien compartió sus primeros años con la orca Belén, quedó sin compañía de su especie en el año 2000, aunque sí que tuvo descendencia, según recoge The Whale Sanctuary Project. "Las formas en que fue explotado iban más allá de simplemente obligarlo a actuar. Personal de SeaWorld fue enviado a Mundo Marino para recolectar a la fuerza su esperma para poder reproducir aún más ballenas cautivas. Se llevaron lo que necesitaban y lo dejaron languidecer. Tuvo un hijo, Makani, que sobrevive en SeaWorld San Diego, y una hija, Kamea, que falleció este año en SeaWorld San Antonio", explican.

Entidades como Dolphin Project exigieron su traslado a un santuario costero cerca de su hábitat original, pero esto nunca ocurrió.

Por su parte, Katina falleció el pasado 21 de diciembre a los 50 años. Vivió durante cuatro décadas en SeaWorld Orlando (Estados Unidos), donde ha muerto tras una prolongada enfermedad. Esta hembra fue capturada en Islandia en 1978 y fue comprada por el parque Marineland Ontario (Canadá). Pocos meses después fue adquirida por Seaworld, pasando por sus recintos de Ohio y San Diego, hasta terminar en Orlando.

El 26 de septiembre de 1985, Katina hizo historia dando a luz a la primera cría que sobrevivió en cautiverio: Kalina, quien fue separada de su madre cinco años después. Con el paso de los años dio a luz a Katerina (1988), Taku (1993), Unna (1996), Ikaika (2002), Nalani (2006) y Makaio (2010).

 

"Al igual que tras la muerte de Kiska, Tilikum, Tokitae y tantos otros, lamentamos no haber podido ayudarlo a tiempo. Pero su muerte nos impulsa a seguir adelante, conscientes de que los días de obligar a estos seres inteligentes a cumplir nuestras órdenes están contados", remarcan desde The Whale Sanctuary Project, prometiendo mantener la lucha para garantizar la libertad de estos cetáceos.

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